museo de dragones!!!!   5 comments

El vuelo de dragones

No, no hablamos del fabuloso largometraje que nunca encontraremos, al parecer, en video o DVD en España ( editado como se merece); hablamos de dragones de verdad.
Pese a que está comúnmente aceptado que nunca jamás han existido, hay un museo de Timaru, Nueva Zelanda, que desde 1928 expone esqueletos, auténticos o no, de
dragones de todas las clases. Es posible que sea el museo con menos visitantes de todo el mundo (se mantiene con una inexplicable subvención del gobierno, que por cierto peligra porque muchos consideran que no tiene valor cultural alguno y que debería pasar a manos privadas), pero su colección no deja de ser asombrosa. Posee hasta trece esqueletos completos comprendidos entre el Jurásico y la Edad Media ( datados mediante el carbono 14) y en el almacén una enorme cantidad de piezas “sueltas” entre las que se incluyen un nido de dragón albino (reconocible porque los huevos son, curiosamente, rojos) y un ala de cría fosilizada.
Y ha saltado a la opinión pública neozelandesa debido a que durante la noche del 15 al 16 de septiembre de este año ha sido asaltado por una o más personas que han destrozado el esqueleto que fue, hasta la semana pasada, el orgullo del museo.

Sospechas fundadas

De momento ha sido detenido un habitante de Timaru, Joseph Entil, un varón blanco de 42 años, como presunto autor de los hechos. Éste hombre, que se ha declarado inocente, lleva veinte años visitando todos los domingos el museo para pedir que se cierre definitivamente. Curiosamente, son sus visitas las que han logrado cubrir el mínimo que el gobierno central exige tener para no dar por clausurado un museo. Sus manifestaciones siempre han sido pacíficas, pero parece ser la única persona en Timaru, incluso en el mundo, al que le molesta que tan peculiar centro esté abierto al público. Durante el interrogatorio ha declarado que lo único que tiene contra el museo es que “obvia detalles de la vida de los dragones que son muy importantes, como por ejemplo el hecho constatado de que sí devoraban a inocentes y que practicaban la poligamia”. Por su parte, Robert Conrad, director del museo e hijo de su fundador Jebediah Conrad, también ha hecho unas declaraciones “No soy quién para juzgar si Josh [las frecuentes visitas de condena no han impedido que , por la costumbre, ambos caballeros hayan llegado a tratarse con familiaridad, e incluso invitarse a sus respectivas bodas] ha destruido o no nuestra joya de la corona; yo le estoy agradecido porque desde hace veinte años conservo el empleo gracias única y exclusivamente a él. Nuestras diferencias se deben sólo a que duda de la veracidad del trabajo de mi padre, y eso es algo que no tiene ni pies ni cabeza. Espero que aparezca el culpable, aunque eso no reparará la terrible pérdida que todos los empleados del museo hemos sufrido. Claro que si al final ha sido cosa del bueno de Josh, habrá dos familias que se quedarán sin recursos, si él va a la cárcel”.
Nosotros, desde el
Yogourth Rancio y en especial desde “Sobre esto y lo otro”, condenamos profundamente este acto de vandalismo y estamos intentando averiguar si se ha procedido a recaudar firmas de apoyo al museo. Ya os contaremos.

El origen del Museo de los Dragones. La triste historia de Jebediah Conrad

Pero de momento sólo podemos aclararos un poco las declaraciones de Entil. Sorprende ver que sus quejas se basen en la falsación científica y no en el absurdo que para muchos supone la existencia del museo. Todo se debe a un gran hombre: Jebediah Conrad. Éste hombre nació en Nueva Inglaterra en 1875, en el seno de una familia circense; el año anterior, su padre (Moses Conrad) había adquirido, con sumo interés, “El origen de las especies” de Darwin, y como era el único libro que tenían, se lo leyó a Jebediah una y otra y otra vez en las largas horas de viaje en caravana y tren con el circo de P.T. Barnum, personaje que tendría gran influencia en la vida de los Conrad.
Y es que Jebediah en lo personal era bastante parecido a Walter Disney; con una vida personal tortuosa ( de la que creemos que es mejor no hablar por no herir sensibilidades poco acostumbradas a la sexualidad escabrosa) se erigió, en lo público, en defensa de los débiles y en especial de la infancia. Y desde niño le fascinaban los
dragones y otras criaturas ¿fantásticas? Lo que vio en compañía de Barnum, en sus primeros años de vida, le impresionó profundamente y para mal; él no era partidario de la mala vida de los circos, ni en hacer mofa y befa de los freaks, aunque creía que su exhibición, en otras condiciones, podía ser beneficioso para ambas partes. A los dieciocho años se escapó de casa y se instaló en Nueva York, donde consiguió iniciar unos estudios autodidactas que le convirtieron en una auténtica autoridad en antropología y paleontología, cuando ambas ciencias no hacían más que dar sus primeros pasos. Luego, mediante sablazos varios y un imponente braguetazo con una chica bien posicionada ( cercana a los Vanderbilt) se dedicó a viajar por Europa y Asia, donde escuchaba atentamente leyendas locales y salía en busca de pruebas que demostrasen su veracidad. Tuvo una primera decepción que casi le hace abandonarlo todo cuando no encontró ni una prueba, por pequeña que fuera, de que los elfos habían existido alguna vez.

Pero tuvo un golpe de suerte. Un feriante le vendió un supuesto feto de dragón que, según pudo comprobar no tenía trampa ni cartón – de hecho, se expone actualmente en el museo – . Normalmente, como él mismo había aprendido en compañía de Barnum, estos supuestos milagros de la naturaleza no eran sino miembros de animales cosidos de tal forma que pareciesen criaturas fantásticas del imaginario colectivo. Ahí fue realmente donde todo empezó.

Dragonia.

A partir del casual descubrimiento del feto de dragón, Jebediah Conrad (que ya tenía casi treinta años) comenzó a mantener correspondencia con grupos ocultistas de todo el mundo, e instaló su residencia en Londres. Su lema durante esos años fue “Sólo existe lo que podemos tocar”, y por eso no creía en la existencia de nada que no hubiera dejado restos fósiles. Gracias a su atractivo personal y gran carisma comenzó a recibir donativos de gente desinteresada que creía en los dragones. Los científicos, sin embargo, le daban la espalda, convencidos de que alguien sin estudios universitarios no podía desarrollar una verdadera teoría evolutiva. Y en parte, Conrad les legitimaba al negarse a catalogar las especies según la catalogación de las especies de Lineo y a dejar de usar ese estilo suyo que rozaba lo narrativo más de lo que era menester. Cuando escribió “Dragonia”, en 1919, su fama entre los muchimillonarios extravagantes era alta, pero no consiguió ninguna reputación de científico porque había nombrado a las especies por su cuenta y riesgo, y ni siquiera las había emparentado. Él siempre dijo que era un primer trabajo, que otros vendrían y lo ampliarían, pero hasta hoy, eso no ha sucedido. Por ejemplo el esqueleto destruido la semana pasada lleva el nombre de “Ígneo grandioso”.

“Dragonia” no fue publicado por ninguna editorial. Nadie, al parecer, quería arriesgarse con semejante material, pero el texto fue copiado y encuadernado cientos, miles de veces. Todas las copias se encuentran hoy en manos de particulares, aunque es posible conseguir fotocopias por correo pidiéndolas al museo (Guillermo Trampitas tiene una que algún día traducirá para colgarla aquí :D)
Pero no sólo de ciencia se alimentaba Jebediah, y en 1921 un marido ofendido le disparó por la espalda y le dejó malherido. La noticia trascendió y dos docenas de cornudos amenazaron con hacer lo mismo si no se iba de Londres cuanto ántes. Parece ser no obstante que no siempre era él el amante de las señoras de alta sociedad, pero que se acostumbraron a acusarle porque así se evitaban males mayores.

El exilio final a Timaru y la afortunada condición de Jebediah

Con el dinero que le regalaron los que aún creían en él, se embarcó para Nueva Zelanda, donde sabía que pese a su delicada salud podía seguir investigando sin problemas, debido a la variada fauna y flora del lugar. En un principio vivió en una casa modesta en Timaru con Belinda, una filipina muchísimo más joven que él con la que sentó la cabeza finalmente y con la que tuvo cinco hijos(el mayor de ellos con casi ochenta años), pero su “Dragonia” fue a caer en manos de Nyar Swatantra (no relacionado con el político de derechas del mismo apellido) un hindú cuya familia había sido largamente respetada en la zona de Gadag desde hacía siglos por la supuesta victoria sobre un dragón. Swatantra había ganado mucho dinero con un yacimiento petrolífero (las tierras no eran suyas, pero es una larga historia contar cómo las consiguió, con todos sus beneficios) pero anhelaba tener credibilidad en los círculos ingleses en los que se movía, y el libro de Conrad le concedió el beneficio de la duda. En agradecimiento, le levantó a Jebediah el Museo de los Dragones, y movió hilos para que todas las piezas que podían haber sido de un dragón fuesen a parar allí. En 1928 el museo abrió sus puertas, y hasta el crack del 29 tuvo un éxito arrollador. Después, las penurias del siglo XX repercutieron en la fantasía de la gente y el museo primero fue ninguneado, y más tarde olvidado. Hasta hoy.

Cómo distinguir a un dragón

No es fácil creer en dragones, es cierto, pero la obra de Conrad nos hace pensar que es perfectamente posible. Los huesos están ahí, y en “Dragonia” se explica por qué esos huesos perviven mientras otros se corrompen y esparcen. Pero eso, mejor, lo contaremos más adelante…

 
 
ACTUALIZACION 2
 
Hoy, dos noticias nos han sacudido fuertemente. Bueno, tres. Hay una que no os podemos contar aquí. Pero Ernie la conoce. Ernie ha estado enfermo y nos hemos concentrado en su convalecencia.

Ahora vayamos con las otras dos, que están relacionadas. En Crisis Comics, nuestra tienda predilecta de Madrid, hemos encontrado un ejemplar original de “The flight of the dragons”, de Peter Dickinson (de extraña relación con la película homónima), que a su vez no es sino una copia del “Dragonia” de Jebediah Conrad.

La otra está relacionada con Jebediah Conrad: nos hemos enterado por casualidad (una lista de correo de esoterismo en Papúa a la que pertenecemos) de que su nuera ha fallecido ésta madrugada.
Así es, Angelica Jordan (de soltera), señora de Robert Conrad, está muerta. (Id a ver
éste link, éste,para poneros en situación).

A las seis y media de la mañana, un empleado de limpieza del ayuntamiento de Timaru (podéis deleitaros con su “Brujas del Sonido Dudoso” y estaba haciendo renacer con fuerza el tema de la brujería ritual en Timaru.
Y anoche, en medio de una fuerte discusión con su marido, éste negó de manera tajante e incluso violenta la existencia de fuerzas sobrenaturales actuando sobre nuestra vida.

Es decir, que teniendo en cuenta la desaparición el viernes de una de las muestras de escama de dragón de las vitrinas del museo, es bastante fácil adivinar lo que ha sucedido, así que nos vamos a adelantar, aunque no descartamos que la autopsia arroje nueva luz sobre el caso.
Angelica, que practicaba la magia negra, quiso demostrarle a su marido la naturaleza de sus creencias y siguiendo la receta de una pócima medieval, ingirió escamas de dragón mezcladas con otros ingredientes –desconocidos hasta el momento – para volar sobre la isla. Y se la dio contra el suelo. Diríamos “elemental, querido Watson”, pero el caso nos parece bastante trágico.

Lo escalofriante del caso es que el cadáver no estaba a las puertas del museo, (lógico cuando uno se precipita al vacío), sino a setenta metros de dicho lugar. Eso, eso y no otra cosa, es lo que parece haber sacado de quicio temporalmente a Robert.

Nosotros estamos consternados por ésta historia, y no sabemos si hacer caso a la ciencia y el sentido común, o a las pruebas que ésta vez apuntan a todo lo contrario. Sólo nos queda esperar a la autopsia y leer en los foros lo que está pasando.

Hasta entonces, que durmáis bien. Quien sabe si podréis ver una silueta cruzando el cielo sobre una escoba…

 
ÚLTIMAS NOTICIAS

A propósito de esto queríamos contaros el desenlace de la historia de Dragonia. ¡Por fin hallaron al culpable del destrozo! Increíble pero cierto, un hijo bastardo de Jebediah Conrad, desconocido hasta la fecha, fue el vándalo que convirtió en una amplia colección de tabas la magnífica pieza “Ígneo Grandioso” (consultad más abajo para ver la entrada).
Al parecer, fue engendrado en secreto por una inglesa adinerada y entregado al circo nada más nacer. Durante los primeros años de su vida ejerció de enano en este espectáculo, como propiedad de un avaro hombre de los Balcanes, pero le despidió al cumplir los diez años “por excesivo desarrollo”. No obstante y pese a su edad había cosechado un gran éxito bajo la carpa gracias a sus geniales juegos de palabras y manos, y ahora mismo en círculos cerrados de Kamuela se dice que es más espabilado que el Conrad legítimo.
Al salir del circo fue recogido por el mayordomo de su madre (de la que no os podemos revelar el nombre, porque queremos conservar nuestras piernas enteras, gracias. Tan solo diremos que está relacionada con el mundo del automóvil) que se había despedido al saber del trágico destino de la criatura. Le había seguido ciudad por ciudad, pues él también había sido un niño desafortunado y además tenía graves problemas respiratorios, y después le recogió y le dio su apellido, Coleslaw, y le llevó a vivir a un pueblo cerca de Stonehenge. Allí le habló del pasado oculto de la Humanidad y de los dragones, y las bellas artes.
Desgraciadamente Coleslaw tenía una enfermedad degenerativa que le hacía creer que era una bailarina. De hecho, podía ejecutar “El lago de los cisnes” de Tchaikovsky con una precisión y talento asombrosos. Durante un tratamiento psiquiátrico, los médicos intentaron que se creyese al menos un bailarín, un Baryshnikov, pero no tuvo éxito y sólo reforzó su gusto por la danza clásica. En ocasiones se despertaba por la noche echando pestes sobre la moda de los tutús románticos (que son los que caen hasta la mitad de la pantorrilla, mucho más favorecedores que los cortitos y tiesos.
El pequeño Grumpy (así le bautizaron sus compañeros del circo) no sabía nada de esto, pero atendía con sumo interés a las clases de su mentor y veía el tema de la danza como una simpática excentricidad. El lazo entre ambos hombres apartados de la sociedad creció fuerte como un roble, y resistente como las raíces de las violetas (que pueden tumbar a un adulto fornido, os lo aseguramos).

El trágico destino de los Coleslaw

Sólo cuando cayó en manos del joven Grumpy un raro ejemplar manuscrito (cuyo origen aún es un misterio) de “Dragonia” el antiguo mayordomo tuvo que revelarle el por qué del asombroso parecido entre Jebediah Conrad y él. Grumpy Coleslaw no quiso saber nada de su progenitor hasta la trágica muerte de el que para él era su verdadero y único padre. Cuando Coleslaw “senior” cumplió los setenta años perdió por completo la cabeza (se cree que fue en parte por la desafortunada proporción que los “bizcochos borrachos” que preparaba llevaban de alcohol, pero ese es otro tema) y se fugó una noche en tren (para disgusto de Grumpy) con la intención de asistir ¡como bailarina! a una representación en el Royal Albert Hall. Las bailarinas, al verle en el foyer de danza en presunto estado de embriaguez, le lanzaron sus pompones y botes de talco con tal fuerza que consiguieron saturar sus ya de por sí maltrechos pulmones. Murió entre horribles toses y con la cara completamente roja, mientras intentaba pronunciar unas últimas palabras bien sonoras que llevaba escritas, por si acaso, en la cartera. Esta costumbre se debía a que desde los quince años temía sobremanera una muerte indigna a causa de sus vías respiratorias, y quería dejar una buena impresión al marcharse. Lo escrito era “Mi cuerpo pasará como los idos de marzo, pero mi alma danzará hasta alcanzar la estrella más débil del firmamento, la que titila en honor de los soñadores y los desesperanzados”.
Grumpy (que se rebautizó a sí mismo como Mr. Toad, en honor a la obra predilecta de su mentor, “El viento en los sauces” )juró venganza sobre la tumba del hombre que más le había dado en el mundo. A propósito del entierro, decidió cambiar la frase final de su padre por la mucho más sonora pero no menos cursi “Fue un buen hombre. R.I.P.”
Se puso como meta en su vida acabar con la estirpe de los Conrad…
El a partir de ahora conocido como Mr. Toad fue, no sin esfuerzo, recabando información sobre su verdadero padre, y llegó incluso a conseguir un trabajo en Kamuela como demostrador de yogurteras, pero no fue hasta que visitó de hecho el museo que comprendió la grandeza e importancia de la obra de su padre.
Y no volvió a pisarlo hasta la fatídica noche en la que perdió los nervios.

Feliz desenlace

Y os preguntaréis, ¿cómo es que no se habían cruzado antes los dos hermanos Conrad? Pues he hecho se encontraban con frecuencia, y Mr.Toad hacía lo posible por fastidiar al bueno de Robert, y se le colaba en los establecimientos comerciales de la zona y nunca visitaba el museo, deseando su cierre por odio pero intentando conservar la compostura por dentro.
Después de que la Policía descubriese su crimen y liberase a Joseph Entil (que vuelve a ser amigo de Robert Conrad) , simplemente tuvo que pagar una multa equivalente a 10 euros por destrozar piezas de presunto valor histórico y cultural.
A pesar de lo ofensivo de la sentencia, el Ígneo Grandioso ha sido reconstruido con éxito y ahora mismo vuelve a exhibirse en el museo, donde Mr. Toad ha entrado a trabajar como guía y donde Joseph Entil se sigue manifestando pacíficamente como era su costumbre. Y de hecho, la noticia ha conseguido que el museo tenga más visitantes, además de unir de nuevo a dos hermanos separados por el más palpable absurdo.

 
 
la fuente original es esta, pero el contenido esta muy disperso :http://estotro.blogspot.com/2004/03/ltimas-noticias-propsito-de-esto.html
 
Gracias a rodrigo, uno de los colaboradores de esta pagina, por avisarme sobre este articulo  para contactarlo les dejo su mail: rodrigoarce_91@hotmail.com
 
 
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Publicado 27 junio, 2007 por blackdragoncave en . Los Dragones .

5 Respuestas a “museo de dragones!!!!

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  1. hola!muchas gracias por contestarme ^^
    la verdad es que me encantaria ir a ese museo >__< y si es posible recopilar firmas para que siga en pie porque la verdad…tiene que ser fascinante ^_^
    <_< deberian hacer como jurassirc park, revivir a los dragones xD
    en fin muchos besos y ya hablamos!
    cuidate :3

  2. pues la verdad me gusto lo que escribiste esta muy chido y aunque no te conosco tanto espero que me contestes o si no que algun dia te conectes para platicar vale
     
    bye
     

  3. pues la verdad me gusto lo que escribiste esta muy chido y aunque no te conosco tanto espero que me contestes o si no que algun dia te conectes para platicar vale
     
    bye
     

  4. q vacano que alguien se interese por esta parrte de la historia felicitaciones por ese estudio y eso datos de interes y para brenda y naomi q bueno q tambien apoyen esto y suerte a todos

    cristian david
  5. Hola! Yo he encontrado un documental sobre la existencia de los dragones, orientado al descubrimiento en rumanía de un dragon adulto junto con su cría, perfectamente editado y con una realización impecable, también doblado como se merece al español. Es un documental emitido por Discovery Channel. Os dejo aquí el link, por que merece mucho la pena. No está en visualización online, solo para descarga directa con muy buena calidad tanto de audio como de imagen y un peso de 700MB aproximadamente.

    Dragones: La leyenda se hace realidad.

    http://peliculasdd.com/descargar-dragones-la-leyenda-se-hace-realidad-6185.xml

    Titulo Original: Dragons- World: A Fantasy Made Real.
    Calidad:DVDRip
    Idioma:Español
    Genero:Historia
    Categoria:Documentales
    Duracion:100 min
    Tamaño:699 MB
    Año:2004

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