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Leer libro  "Ultimo invierno" ( version completa )
 
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Angels and Demons Dan Brown, 2000. El autor ha alcanzado recientemente fama mundial por su best-seller "The Da Vinci Code" (El Código Da Vinci). Como por arte de magia, otros libros suyos aparecen como setas en las librerías, entre ellos el que he terminado de leer hace escasamente una hora. Supongo que, como yo, muchos llegarán a este libro después de "el código" para descubrir que Robert Langdon ya tuvo una aventura previa. Comparar ambos libros sería injusto puesto que "Angels and Demons" (Ángeles y Demonios) es anterior, así que el hecho de que comparta muchas características narrativas con "el código" no debería ser un punto en su contra. Ya se sabe que "segundas partes nunca fueron buenas", así que a los que inviertan el orden "lógico" de lectura les recomendaría que borren de su mente toda idea de secuela que puedan tener. La acción se desarrolla en un tiempo ficticio, en apariencia posterior al inmediato presente, pero en el que algunos "hechos" no encajan con la realidad, a pesar de que el libro empieza con una página de hechos: el CERN, la creación de antimateria en este laboratorio, la veracidad del escenario (monumentos diseminados por Roma) y la existencia de la hermandad de los Illuminati. Para el que no haya leído la contraportada, en estas dos páginas ya se anticipa de qué va a ir la trama: una hermandad secreta, los Illuminati, se hace con el control de una cantidad de antimateria creada en el CERN capaz de aniquilar todo en un radio de media milla amenazando la integridad de los monumentos de la Ciudad del Vaticano, así como las vidas de los 165 cardenales que en estos momentos se hallan ocupados formando Cónclave. Éste es uno de los elementos ficticios introducidos: la muerte del Papa hace 15 días tras 12 años de pontificado. Esto debe ubicarse en el futuro, no sólo por ser coherente con los 25 años de pontificado de Juan Pablo II, sino porque el LHC (gran colisionador de hadrones) ya ha sido construido (está previsto que se inaugure en el 2007) y lleva años funcionando. Otra maravilla de la técnica ya alcanzada es la existencia de prototipos de aviones de pasajeros capaces de volar a mach 15 (más de 18.000 km/h), aunque se inspira en el X-33, proyecto cancelado en el 2001 (no sé si Lockheed haya seguido por su cuenta). Podría continuar desmenuzando la trama, pero prefiero centrarme en comentar el argumento: la confrontación Iglesia/Religión vs. Ciencia. El propio título ya da a entender que el libro va a tratar de una guerra entre ángeles y demonios, lo espiritual y lo material. Ya empiezan tocándome la moral. Cuando de ángeles y demonios se trata, quiénes son los buenos y quiénes los malos queda claro desde el principio, y en el libro se da a entender que la religión es abanderada de lo espiritual, la Iglesia llena de ángeles humanistas, mientras que la ciencia es abanderada del progreso material, los laboratorios llenos de demonios egoístas. Por si nos queda poca duda, el capítulo 94 (del total de 137) es prácticamente una homilía pro-espiritualidad anti-cientifismo. Que si la ciencia es el dios de la modernidad, que si sustituimos los milagros divinos por los milagros tecnológicos, que si abandonamos el sentimiento místico por una individualidad solitaria (¿qué tendrán que ver las churras con las merinas?)… El vehículo del sermón es el mayordomo del Papa, el ‘camerlengo’ Carlo Ventresca, a estas alturas de la historia desvelado como auténtico ángel, salvado por un milagro de morir en un ataque terrorista de pequeño, criado a las faldas de una madre beata (muerta en la tragedia) y después a las faldas de un clérigo en ascenso meteórico (que llega a ser el difunto pontífice). Más adelante descubrimos (si no lo habíamos pensado ya) que Maximilian Kohler, director del CERN y minusválido híbrido entre Stephen Hawking y el profesor Xavier, postrado en silla de ruedas por culpa del exceso de fe en los milagros de sus padres (pero con vida gracias a la intervención médica a espaldas de aquellos) parece ser Janus, el jefe supremo de los Illuminati. Todo encaja a la perfección, el simpático, espiritual, camerlengo contrapuesto al seco e intransigente científico loco. Luego resulta ser al revés, el religioso un fanático demente y el científico un mártir de la verdad, pero un detalle final no me deja tranquilo: el discurso de Carlo Ventresca fue difundido a todo el mundo via BBC mientras que la rehabilitación de mi tocayo Kohler sólo alcanza al cónclave cardenalicio, Langdon y la chica (Vittoria Vetra). El lector sabe la verdad, pero en el mundo ficticio el Vaticano vence de nuevo, quedando ante el mundo como los guardianes de la humanidad, redentores de los pecados cometidos por los científicos al crear armas cada vez más destructivas. Con todo, el libro me gusta mucho más que "El código Da Vinci". Tiene la misma droga adictiva, una trama formada por sucesivos elementos climáticos que llevan a los personajes en una carrera frenética contra el reloj y que al lector le impiden levantar la vista de lo que tiene entre manos. También abundan los flashbacks, aunque en vez de llevarnos a otra época histórica, nos introducen en la psique de los personajes. Ahora entendemos mejor al Robert Langdon de "el código", de dónde le viene la claustrofobia y qué le pasó en Roma que le marcó tanto. Curiosamente estuve a punto de no leer este libro porque aunque "el código" me enganchó mucho (me lo leí en un día), el final me decepcionó. Éste en cambio me parece más realista, más creíble, y por eso me gusta más y le perdono que la Iglesia se salga de rositas. En resumen, que se lo recomiendo a todos los que gusten de las novelas de intriga y misterios ocultos. Los que busquen un libro mistificante, que se abstengan so pena de salir escaldados. Los científistas, agnósticos, ateos y/o escépticos en general, que se aguanten el cabreo hasta el final. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ La conspiración Dan Brown, 2001 Lo del fenómeno Dan Brown es la leche. Su primera novela fue Digital Fortress, que apareció en 1996 como e-book y al siguiente como libro impreso. Y fue un relativo éxito de ventas en USA, pero aquí no se enteró nadie. Ahora que se ha hecho de fama mundial por "El Código Da Vinci", entonces las editoriales se pelean por sacar traducciones de los demás libros. Curiosamente, por fin van a sacar la traducción de esa primera novela, "La Fortaleza Digital", después de haber sacado el resto, y así tenemos que casi 10 años después de su publicación, y al menos 1 año y pico desde la redistribución a escala mundial, se levanta la polémica sobre el trato que reciben España y sus instituciones y Sevilla en particular. Pues qué queréis que os diga, que vaya panda de alelaos. O de listos, según a quién se mire. ¿A qué vienen las protestas a estas alturas? ¿Prentenden cambiar algo? ¿Creen que sus críticas a Dan Brown ahora van a cancelar la imagen que puedan haberse hecho en otros países de Sevilla y los españoles? En cualquier caso esto servirá para lo mismo que sirvieron las críticas que en su día el Vaticano hizo sobre "el código": para que salga el libro en los medios y se disparen las ventas sin gastarse un duro en publicidad. En cualquier caso yo me lo pienso comprar igual, que ya tenía la decisión tomada desde que me leí este libro que ahora comentaré y el que le sigue en la lista de espera, porque tengo la teoría de que Dan Brown va perdiendo fuelle con cada novela que escribe. "El Código" es un buen best-seller, no lo negaré, pero quizá por eso resulte ser una mierda de libro. La parte del mismo dedicada a las andanzas de Robert Langdon es entretenida, y el estilo narrativo es adictivo. Sí, los misterios sólo lo son para el personaje y las conspiraciones son las mismas historias de siempre. Lo que me parece peor del libro es el tratamiento seudohistórico que reciben ciertas cosas, como lo de los primeros cristianos y lo de los portadores de la sangre de Cristo y tal. Sin embargo, cuando uno lee "Ángeles y Demonios" descubre que aunque el autor sigue abusando de las licencias literarias para manipular los hechos y mezclar ficción con realidad, la intriga al menos es agradable de leer y que el libro guarda algunas sorpresas (predecibles, cierto es) hasta el final, no como el otro que sinceramente decae a partir de la mitad (uno se lo termina más por ganas de terminar que por interés en conocer el final). Y así es éste de "Deception Point" (confieso que lo leí traducido (La conspiración) porque me lo dejó la hermana de Laura para hacer tiempo durante el viaje de vuelta desde Italia), aunque algo más flojo que el de "Ángeles y Demonios", lo que viene a apoyar mi teoría (Deception Point se publica al año de Angels & Demons), ergo el primero tiene que ser el mejor (lo que no sé es si lo leeré en inglés o traducido, porque lo tengo reservado para el siguiente viaje a España; dependerá de cómo lleve el ciclo barroco). La trama de "La conspiración" es bastante sencillota: precampaña electoral, un candidato haciendo leña del árbol caído de los recientes fracasos de la NASA, su hija despechada trabaja para una agencia de inteligencia del gobierno y recibe el encargo de evaluar el trabajo realizado por un comité de expertos independiente sobre el más reciente y super secreto descubrimiento de la NASA, que resulta ser un meteorito con fósiles de formas de vida extraterrestre. O quizá no, porque los fósiles son unos piojos, hecho que al principio no resulta extraño a nadie hasta que empiezan a darse cuenta de que han metido la pata hasta el corvejón cuando, después de hacer público el hallazgo, empiezan a suceder cosas raras. No hablaré sobre la caricaturización de los científicos que aparecen en el libro, ni sobre el poco peso que tienen los argumentos que se esgrimen como evidencias desde un primer momento. Como lo de los escalones de la Giralda, no cabe la menor duda de que se trata de licencias literarias de un desconocedor de los asuntos (aunque supuestamente informado aunque sea superficialmente) destinadas a millones de lectores que saben de esas cosas aún menos. No se trata ni de novela histórica ni de divulgación científica, sino de un thriller conspiranoico, así que lo dejaremos pasar. De lo que sí hablaré es del (manido) argumento detrás de la trama. Pasado un cierto punto, que lo del meteorito es una farsa es bastante obvio (de ahí el título original), así que empezamos a intrigar quiénes están detrás del montaje, qué conspiraciones ha habido y con qué agenda oculta. ¿Es cosa de la NASA para rehabilitarse? ¿O se trata de alguien que quiere rehabilitar a la NASA pero sin que ellos lo sepan, siendo la NASA los primeros en ser engañados? ¿Es el presidente consciente de todo esto, en cualquier caso, o también él es una víctima inocente de una conspiración aparentemente beneficiosa para sus intereses? En el caso de que efectivamente NASA y Presidente vivan en una burbuja, ¿quién está detrás? ¿Qué poderes hay en la sombra capaces de mantener oculta semejante treta? ¿Qué saben los servicios secretos? ¿Serán ellos los responsables? Efectivamente, todo se trata del clásico ¿quién vigila a los vigilantes?, un ensayo sobre el poder detrás del poder, ya sea ejército, agencias gubernamentales, o consorcios empresariales. Desde luego no es original, pero sí entretenido. Para mí lo mejor son los personajes principales, ambas mujeres, que aunque aparecen en distintos bandos, poco a poco se descubre que hay valores morales que las equiparan. La hija del senador es un títere a manos de su padre, de su jefe y del presidente y no por ese orden, pero ella tiene un fuerte sentido de individualismo, de honestidad y confianza ciega en la honradez de sus jefes (sí, hago lo que me dicen, pero porque está bien, que si no…). Precisamente es cuando ambas se enfrentan a las evidencias que apuntan a la malignidad de sus ídolos cuando sus mundos se tambalean y, ante la decisión entre lealtad y honradez, eligen el lado de los buenos. El resto de los personajes son puro estereotipo: el presi es bueno, buenísimo, honrado, víctima de las maquinaciones de su propia gente; el espía es malo, malísimo, taimado y resentido con el sistema por asuntos personales; el galán/comparsa es otro buenazo, ideal de la muerte, biólogo marino documentarista, ilustrado en casi todo, espíritu aventurero y gallardo caballero. Este personaje recuerda mucho a la imagen del Robert Langdon académico, aura mágica de atracción femenina incluída. Y no es lo único en común con los otros dos libros de Dan Brown que he leído. Aparte de la ligereza con que altera hechos o se inventa cosas, me llama la atención que, cual si fuese novela de James Bond, también aquí aparecen cacharros que aunque en realidad sólo existen como prototipos o siquiera meras ideas, los personajes poderosos tienen al alcance para su uso y disfrute (en lo que quizá sea una manera que tiene el autor de hacernos ver que ostentan un poder mayor del que imaginamos). En resumen, argumento clásico, personajes típicos, trama entretenida; una lectura agradable para las horas pre o post siesta veraniega, a ser posible a la sombra en la refrescante cercania de una acumulación de agua, sea la salada del mar en la playa, o la dulce de un lago o piscina. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ Una comedia ligera Eduardo Mendoza, 1996 La comedia es un género dramático. De teatro, vamos. Y de teatro va la novela. El personaje principal es un dramaturgo, escritor de comedias ligeras, siempre dirigidas e interpretadas por la misma compañía. Y lo que le sucede y se nos narra en este libro parece sacado de una de sus creaciones (de serlo, sería la mejor de su carrera). Como para acentuar más el paralelismo entre la vida supuestamente real del escritor y los actores y las vivencias de los personajes de las representaciones teatrales, la novela se podría estructurar en actos. Como en toda comedia de enredo, los personajes van apareciendo, orbitando alrededor de la vida diaria de Carlos Prullàs. En lo que resulta ser una larga introducción, Mendoza dibuja un retrato costumbrista de la Barcelona de finales de la década de 1940, un esbozo de la clase acomodada, su levedad, su aceptación sumisa del orden impuesto por conveniencia propia, la ausencia de valores sustituída por el mantenimiento de las apariencias. Pero todo esto cambia drásticamente al inicio del nudo. Algo trágico ha sucedido, algo que altera para siempre el devenir cotidiano de los personajes y sus relaciones con el mundo que les rodea. Carlos Prullàs se ve involucrado en un asesinato. Hasta aquí todo lo típico de un enredo, pero conforme la trama se complica, así mismo evolucionan los personajes, destapando sus lados más siniestros al tiempo que las barreras artificiales que la sociedad de la época había establecido van cayendo ante los ojos del espectador que sigue las incidencias de la investigación. Y es que la narración en tercera persona, siguiendo siempre al personaje principal, y el estilo indirecto de los diálogos (excepción hecha de las escenas de ensayos teatrales), hacen que uno se sienta más como viendo una película que leyendo una novela. Y así, comiendo palomitas, vemos como Prullàs es capaz de ciertas bajezas y víctima de otras, vemos como Barcelona no sólo es el paseo de Gràcia y la gente bien, sino también (y quizá sobre todo) los arrabales llenos de gitanos, putas y desechos de la sociedad. El contraste entre ricos y pobres se refleja también en una marcada diferencia cultural, la culta expresión de los educados y la tosca pero efectiva manera de comunicarse de los bajos fondos, donde la gramática y la ortografía difícilmente pueden imponer sus normas. Pero no sólo es cómo hablan, sino cómo se ven y cómo se comportan, las diferencias aparentemente abismales en lo que uno entiende o considera como normal o aceptable. Así, aunque la novela empieza en tono ligero, como si fuese una de las novelas protagonizadas por el fantásticamente desquiciado detective por obligación de "El misterio de la cripta embrujada" y secuelas, como casi todas las creaciones de Eduardo Mendoza (todas las que merecen la pena, vamos), terminamos encontrándonos con la Barcelona trágica de "La ciudad de los prodigios", con sus dos caras tan antagónicas pero a la vez tan igualmente corruptas. Por supuesto, todo acaba con su desenlace; el final aparentemente propicio para Prullàs pero que sin embargo deja un regusto pesimista en el lector, como si fuese inconcluyente con respecto al eje de la trama. ¿Se ha solucionado el caso o se ha encontrado una solución satisfactoria para todas las partes implicadas? No parece claro aunque uno sospecha que, como siempre, puede más el mantener las apariencias y favorecer el status quo que sacar a la luz la verdad. Total, los únicos que salen perdiendo son cuatro pordioseros, ¿no? ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ Capitán de Mar y Guerra. Aubrey y Maturin I Patrick O’Brian, 1970 Aquellos que hayan visto Master and Commander quizá recuerden los nombres de los protagonistas, Capitán Jack Aubrey y doctor Stephen Maturin. Aunque el libro se titula como la película (¿o debería decirlo al revés?), en realidad el episodio relatado en ésta no es el que se nos cuentra en el primer libro de la saga de Aubrey y Maturin que, lógicamente, nos cuenta cómo se inicia la amistad que en la película vemos tan consolidada (aún así hay un par de cosas que salen directamente de éste como la trepanación de un tripulante, por ejemplo). Y los personajes se conocen en un concierto en Mahón. Menorca es todavía inglesa y el puerto de Mahón es base naval para su flota mediterránea. Jack es un recién ascendido capitán y Stephen es un naturalista que se muere de hambre a pesar de su formación como médico. Después de casi llegar a las manos, el capitán le ofrece ser el cirujano de a bordo. El sueño de todo naturalista, vamos. Especialmente si te acabas de quedar sin un penique y el casero ya no te fía. Entre eso y la "vida relajada" que se pegan (de aquí para allá por el mediterráneo, zampando como brutos — los oficiales, se entiende) pues como que el libro le pone los dientes largos a uno. Y es que tiene esa extraña mezcla entre romanticismo y realismo que tanto me gusta en las novelas; romanticismo en la ambientación, las aventuras, los ideales; realismo en el terreno descriptivo, la psicología de los personajes. El estilo narrativo es algo seco, mucha jerga (como era de prever) pero sólo cuando conviene, pero es justo lo adecuado para reflejar la acción y el ambiente. En general me ha gustado bastante, así que en cuanto pueda pillaré el siguiente en la saga, aunque no se puede decir que sea un gran libro. O quizá es que haya pasado demasiado tiempo desde que lo leí como para tener una impresión mas vívida del mismo (sólo recuerdo que me gustó y a pesar de unas pocas notas comienzo a perder los detalles del estilo) ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ Ham on Rye Charles Bukowski, 1982 ¿Quién no ha leído "El guardián entre el centeno"? The Catcher in the Rye nos habla de un chaval con complejo de Peter Pan, inadaptado y cínico. Y rico. Éste no es ese libro, ésta es la reacción de Charles Bukowski: ¡Qué mierda sabrás tú, Holden Caulfield, lo que es tener problemas familiares! Es muy bonito hablar sobre la inocencia, la falsedad de las relaciones sociales y demás cuando sabes seguro que tendrás algo que llevarte a la boca; qué fácil es resistirse a la madurez cuando ésta no se te impone a base de correazos. Henry Chinaski es un niño alemán, hijo de padres emigrados a Los Ángeles en los años 20. Su padre reniega de una familia destrozada por el alcohol y pretende educar a su hijo con mano de hierro para hacer de él alguien de provecho. La crisis aprieta y la familia vive engañandose a sí misma; Henry no puede tener contactos con otros niños de su barrio y en el colegio, por su insociabilidad es marginado, llegando a convertirse en un imán para otros despojos, objetivo constante de los matones de turno. Pero él se rebela, él no es como esos que se le pegan como moscas, él quiere ser diferente. El día que finalmente explota, pega una paliza a uno de esos niñatos. Como consecuencia, recibe el castigo corporal del director del colegio y de su padre, que desde entonces le coge el vicio a azotarle con la correa de afilar la navaja de afeitar. La violencia termina generando más violencia, que a su vez trata de ser reprimida usando más violencia. Es cuestión de tiempo que Henry pase de ser el niño raro al adolescente problemático, sin perspectiva alguna ante la vida, consciente antes de tiempo de que la clase socioeconómica de su familia, su barrio, tiene más importancia en determinar sus posibilidades que su talento o capacidad. Los niños ricos van en coche y tú andando, ellos se llevan las chicas y tú los granos. Capítulo tras capítulo asistimos a la progresiva decadencia de Henry, su transformación en Hank, y no podremos evitar que la empatía incial, la pena amarga ante una infancia perdida, se transforme en un rechazo, repugnancia. Cuando finalmente se libera de su padre, él mismo se ha buscado ya amo más peligroso: la indulgencia, la autocomplacencia, la embriaguez como falsa felicidad, distorsión de la realidad transitoria que tatará de buscar siempre que pueda. Cuando la historia termina, lo hace con un chaval que ha abandonado el bachillerato, que vive en una pensión de mala muerte, que jugando consigue dinero para bebida. Y solo, después de que todos sus amigos (aquellos que tratan de acercarse a él) hayan sido apartados de sí por él mismo, generalmente a golpes. Y acaban de bombardear Pearl Harbor. En definitiva, todo un contrapunto al sueño americano magistralmente ejecutado. La historia te atrapa desde el principio, y la narración es tan fluida y natural que uno no sabe cuándo parar de leer, ni puede ni quiere. "La senda del perdedor", que así lo tradujeron, es un libro que recomendaría a todo el mundo. Y, para que así sea, dejaré que el libro continue la vida viajera a la que Mewt lo entregó. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ La isla inaudita Eduardo Mendoza, 1989 Últimamente me estaba pegando un atracón de inglés, entre la guía del autoestopista galáctico y la ciencia de mundodisco, y el libro que ocupa(ba) la ‘pole position’ en la parrilla de salida de mi Pila también lo era, así que como la sombra del viento me dejó un buen sabor de boca, me decidí por reponer fuerzas leyendo a Eduardo Mendoza, del que me quedan aún un par de libros por leer. El razonamiento era bueno: si el que te recordaba el estilo de Mendoza te gustó, ¿por qué no probar algo del original? Pues porque puede que te decepcione. El protagonista es aburrido. Su vida, aunque acomodada, es insulsa. Un buen día le da un yuyu y se va, así por las buenas. Así, huyendo, recaba en Venecia, ciudad que vista desde sus ojos resulta gris e insípida, hasta que una mujer entra en escena para sazonar el asunto y el señor Fábregas parece despertar para luego caer aún más hondo, arrastrado por un laberinto de pasiones confusas. Aquí la novela se vuelve agridulce, a ratos divertida por lo surreal de ciertas situaciones, a ratos lenta y dada a la introspección (sin mucho sentido) del personaje. Al final, los protas se casan y montan un chiringuito en un palacete cochambroso. Por cierto, en la novela los personajes se cuentan literalmente sus vidas los unos a los otros. De la vida de Fábregas nos enteramos por sus recuerdos y sus pesadillas y por lo que cuenta de sí mismo. De la vida de los demás, por lo que a Fábregas le es contado, por ellos o por terceras personas. Si los diálogos suelen ser surrealistas, los monólogos son pequeños cuentos dentro de la novela. Y entre tanta saga familiar y tanta historia, un argumento recurrente: la obsesión de todo el mundo por contarle vidas de santos al pobre Fábregas (a ratos escéptico y racional, incluso acerca de sus propias irracionalidades, lo que le hace parecer aún más desvariado). Igual mi lectura es demasiado superficial y quizá haya un paralelismo entre estos santos y la historia principal, pero a mí me parecen más historias de relleno que resaltan lo surreal de toda la situación. Las constantes de Mendoza: un escenario super-realista, gótico, gris y ruín; un personaje principal con serios problemas psíquicos; lo folletinesco de la historia. Lo diferencial de la novela: la excesiva introspección del personaje, la divagación casi metafísica. Y Venecia. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ The Science of Discworld III: Darwin’s Watch Terry Pratchett, Ian Stewart & Jack Cohen, 2005 "Divine design, the conscious process of creation, which Paley discovered, and which we now know is the explanation for the existence and purposeful form of all life, always has purpose in mind. If the Deity can be said to play the role of Watchmaker in nature, He is an all-seeing Watchmaker" Rev. Charles Darwin, Theology of Species La tercera entrega de la Ciencia de Mundodisco tiene un protagonista: Darwin. Algo ha pasado en el mundo (de nuevo) cambiando su futuro: Darwin, en vez de escribir "The Origin of Species", ha escrito un libro radicalmente distinto, la "Teología de las Especies". Los autores, a modo de aperitivo, nos regalan al comienzo del libro tres citas reales y sus respectivas parodias. La primera cita es de Paley, de su "Teología Natural", en la que infiere la existencia de un "relojero" responsable del aparente diseño encontrado en los seres vivos. La segunda es el párrafo de arriba, escrito por el Reverendo Charles Darwin de ficción. El "Origen de las Especies" tardará más de un siglo en ser escrito, hasta que el Reverendo Richard Dawkins consiga devolver a la humanidad a la vía de desarrollo científico y tecnológico. (Por cierto, la cita "de Darwin" es en realidad una parodia de un párrafo de "El relojero ciego" de Dawkins.) Pero ese retraso es demasiado y la humanidad no consigue salvarse de la siguiente glaciación; es necesaria una intervención. ¡Y menuda! La historia, esta vez, es sencillamente fenomenal. No he podido resistirme y, después de leer los tres primeros capítulos en orden, tuve que seguir leyendo el cuento de Pratchett hasta que llegué al final en una sentada. Aunque la idea es la misma que en el anterior, la lucha contra las cambiantes contingencias para evitar que la historia transcurra por una pierna distinta de los "pantalones del tiempo", esta vez está mucho mejor construída narrativamente y el humor es de mayor calidad. En resumen, los Auditores han descubierto Roudworld y, cansados de la proliferación de la vida, intentan evitar que la humanidad se salve. Para llevar a cabo su plan, convencen al Dios de la Evolución de que hay alguien que estaría muy interesado en hablar con él acerca de la transmutación de las especies. Así hacen que este personaje se aparezca al pobre Darwin justo en uno de esos momentos en los que meditaba sobre las implicaciones religiosas de sus ideas evolutivas. Fruto de las revelaciones recibidas, Darwin es un profeta del Diseño Inteligente, no de la Selección Natural. Pero esto no lo saben los hechiceros, que sólo pueden vigilar que nada impida las múltiples coincidencias que llevaron al joven Darwin a bordo del Beagle y a sobrevivir hasta escribir su libro. Cómo lo descubren tiene su gracia y cómo lo resuelven, aún más. La verdad es que en eso también se parece a la anterior historia con Shakespeare y los elfos, pero ya digo, mucho mejor elaborada (¿a la segunda va la vencida?). En lo que respecta al ensayo científico, también mucho mejor que el anterior. No es sólo un sesgo por mi parte debido al interés por el tema, no, sino que sinceramente creo que la pareja de divulgadores son mejores cuando intentan divulgar que cuando filosofan, y este libro, aunque con abundantes dosis de especulación filosófica, tiene ciertamente mucha más base científica. Los temas cubiertos son los usuales, la verdad. Algo de matemáticas (números de Cantor y los conceptos de infinitud) algo de cosmología, bastante física teórica (relatividad, cuántica, cuerdas), todo ello para hablar sobre determinismo causal, paradojas temporales, modelos explicativos del mundo. Todo esto mejor tratado que en el volumen 2, la verdad. ¿Y por qué? Todo como parte de una historia "qué pasaría si" Darwin no hubiera escrito su libro. Para empezar, qué puede evitar que lo escriba, es decir, un recuento de las contingencias que pasó Darwin en su agitada vida; qué dosis de autoría puede otorgarse a Darwin sobre la teoría de la evolución, es decir, hasta qué punto Darwin fue original o la idea flotaba ya en el ambiente esperando el momento adecuado y la persona adecuada; y finalmente, una disgresión hacerca del determinismo histórico y la importancia de eventos individuales (que a mi gusto está mal rematada). En conjunto, un muy buen libro de divulgación científica puntera, salvo la parte sobre lo revolucionario de la biología molecular moderna y lo obtusos que pintan a los neodarwinistas; se lo perdono por la genial (por amena y fácilmente comprensible) crítica al diseño inteligente con la que comienza el libro. Y todo ello amenizado por una buenísima historia del mejor Pratchett. "Supongamos que, cruzando una pradera, encuentro un reloj en el suelo. La inferencia es, creemos, inevitable; el reloj debe haber tenido un hacedor" William Paley, Natural Theology (Teología Natural) "Supongamos que, cruzando una pradera, encuentro un reloj en el suelo. La inferencia es, creemos, inevitable; algún prospector cronométrico descuidado debe haberlo perdido" ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ La sombra del viento Carlos Ruiz Zafón, 2001 No conocía ni al autor ni al libro hasta que me lo encontré en una estantería en casa de una amiga de aquí. Les pregunté a ella y otro amigo qué tal y al unísono ambos respondieron que muy bien. Mi siguiente encuentro fue meses más tarde, un 4 de Mayo. El PSV jugaba un estupendo partido para terminar perdiendo la semifinal de la champions y mientras a mis espaldas los holandeses se desesperaban, estos buenos amigos me entregaban mi regalo de cumpleaños. Me encanta que me regalen libros. Sólo viendo de qué libro y edición se trata puedes adivinar mucho: el interés del regalante por el regalado, lo bien o mal que te conocen o creen conocerte, si se han preocupado por encontrar un regalo que te satisfaga o algo para salir del paso. En su caso estaba claro: conocían de mi gusto por leer y este título les había encantado; me hacían partícipes de una buena historia sin más. Y es que es una muy buena historia. Aunque a JJ no le gustase. He de reconocer que la empecé con aprensión. En la contraportada, después de la sinopsis, un crítico resumía el estilo de Ruiz Zafón diciendo algo como "se parece vagamente a Eduardo Mendoza y Pérez-Reverte". Miedo me dió. Me encantan ambos autores, así que esa comparación más me pareció un comentario "intenta parecerse a dos genios de la pluma pero se queda en el intento". Como consecuencia de estos prejuicios, tardé en leer las primeras páginas varios días. mp comentaba en la atalaya que cerró el libro cuando leyó el primer párrafo. Yo también. Pero al día siguiente lo volví a abrir. Creo que esa vez conseguir acabar la primera página entera. A párrafo por velada, hasta que dejé de leerlo por unos días. Después, un repaso rápido a lo leído, para buscarle sentido al asunto, y no sé si será cosa de mi estado de ánimo, diferente, o el dedicarle voluntad y tiempo, pero cuanto más leía, más me enganchaba. ¿Se reconoce el estilo de Mendoza o de Reverte? Pues la verdad es que sí, sobre todo el del barcelonés. El escenario es una Barcelona gótica, hija de ‘La ciudad de los prodigios’, llena de gente capaz de lo peor y también de lo mejor (pero no a la vez). Un par de personajes esperpénticos también parecen hijos de Mendoza, en lo lúgubre de ‘La ciudad de los prodigios’ y en lo histriónico de ‘El misterio de la cripta embrujada’. Y el estilo, folletinesco, parece encajar a la perfección entrambos mundos. Tramas familiares rocambolescas, una clase acomodada que vive por y para las apariencias, ocultando mal que bien su ausencia de moral, mientras que los de extracción más humilde sí son capaces de demostrar coherencia con sus sentimientos, tanto para el bien más ingenuo como para la maldad más abyecta. En resumen, humor irónico alternanando con un realismo trágico mientras un niño se hace hombre al tiempo que se envuelve en una trama que le queda grande y cuya intriga, por más vueltas que da, está fenomenalmente hilvanada. Una gozada de libro, vamos. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ El Mundo de Sofía Jostein Gaarder, 1991 Hay lecturas que a uno le recuerdan otras. Ésta me transportaba una y otra vez a "Gödel, Escher y Bach" de Douglas Hofstadter. Sofía es una muchacha de 14 años, casi 15, noruega por más señas. Dentro de poco será su cumpleaños y alguien ha decidido que es el momento adecuado para iniciar un curso de filosofía. Al principio epistolarmente, más adelante en persona, el misterioso profesor va mostrándole a Sofía cuáles son las preguntas trascendentales que la humanidad se ha hecho desde siempre así como un repaso histórico de las respuestas que se han ido dando, desde el mito hasta la actualidad. Curioso y original, el incluir un libro de texto elemental sobre historia de la filosofía en una novela no es lo más curioso y original del libro. Justo cuando Sofía (y el lector) alcanzan el mayor grado de abstracción posible sobre la metafísica ontológica de la realidad (es decir, Berkeley), bang, el hilo secundario estalla y de repente nos encontramos en el mundo al revés: Sofía y el profesor, Alberto, son dos personajes en un libro escrito por un mayor de los cascos azules del ejército noruego en el Líbano como regalo de cumpleaños para su hija Hilde. Supongo que los adolescentes de hoy quizá estén más acostumbrados a este tipo de planteamientos desde Matrix y tal, pero en mi época moza cuando yo decía cosas así a mis amigos, lo único que conseguía era acrecentar mi fama de raro. Sólo he conseguido discusiones provechosas con un amigo que se ponía especialmente filosófico cuando se emporraba… A lo que iba, que con este cambio lo que Jostein Gaarder pretende es que el lector, una vez asimilada la idea de que no podemos comprobar empíricamente la existencia del mundo exterior (curioso que el empirismo radical nos lleve al mismo solipsismo que el racionalismo cartesiano), se plantee si su propia existencia no será la de un pensamiento en la mente de otro ente pensante. Y aquí tenemos el momento GEB: ¿y si ese otro pensador que me piensa, es a su vez pensamiento de un tercero, que a su vez….? ¿Vivímos en un bucle autoreflexivo infinito? ¿Es posible que un ente de un universo cualquiera comprenda totalmente el universo en que vive, lo que evidentemente le incluye a sí mismo? ¿Puede un sistema describirse a sí mismo? ¿Son fútiles los esfuerzos de la ciencia? Vale, sí, las últimas preguntas no surgen de las primeras, pero sí que son genuínamente GEB y sí que aparecen implícitas en el desarrollo posterior de la novela. Curiosamente, el libro aunque menciona el nuevo traje del emperador y empieza precisamente preguntándose si los robots pueden ser inteligentes, no aborda explícitamente el tema de la inteligencia artificial ni el teorema de incompletud de Gödel (ni por supuesto aparece mención alguna al libro de GEB ni al de Penrose) pero detalles como esos le pueden guiar en la buena dirección al que reflexione sobre el tema. Siendo un libro para adolescentes, creo que es un punto a favor. Puntos en contra también tiene. Uno es que se centra casi exclusivamente en el aspecto espiritual de la filosofía y la ética siempre está vinculada a éste. A pesar de que se tratan a Newton y a Darwin, Galileo sólo aparece de refilón; Bacon y Guillermo de Ockham brillan por su ausencia. No es que pretenda que todos los filósofos debían haber sido tratados, sólo me quejo de que la independización de la ciencia desde la filosofía no se trata en absoluto, no hay mención alguna al método científico. Sin embargo lo que sí abunda es el misticismo; a veces uno tiene la sensación de que conforme una línea filosófica avanza hacia la abstracción, el autor bendice esta tendencia. Son numerosas las escenas en las que el pensamiento panteísta se ve con buenos ojos, más aún aquellas en las que el cristianismo (original, protestante quizá) se ve con aún mejores. Afortunadamente también se trata del existencialismo ateo de Sartre y se resalta que no es en sí mismo un nihilismo, aunque no creo que sea un contrapunto suficiente para la relevancia que se da a Kirkegaard y su religiosidad. También es de agradecer que al final se haga una crítica al movimiento New Age y se trate de inculcar el escepticismo, pero ahí también el contrapunto es demasiado blando, con su insistencia en el carácter abierto de la mente auténticamente filosófica, y sobre todo, con el final tan de cuento de hadas. En conclusión, el libro es bastante bueno, pero es mucho mejor en la primera parte, mientras se va fraguando el momento climático. A partir de éste, en cambio, la resolución se vuelve cada vez menos clara, farragosa y apresurada. El "olvidarse" del método científico se le perdona porque es evidente que el objetivo del libro no es hacer un repaso exhaustivo a la historia de toda la filosofía, sino introducir en el lector las preguntas filosóficas existenciales e incitar al pensamiento independiente. Por ello, esta lectura debería ser más que recomendable, obligatoria. Es más, sería un refuerzo fenomenal a los libros de texto de filosofía del bachillerato; quizá así se consiguiese lo que pocos profesores logran: motivar al alumno para la lectura de los autores y sobre todo, para pensar por sí mismo filosóficamente. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ Harry Potter and the Goblet of Fire J.K. Rowling, 2000 Cuarto año de Harry en Hogwarts. Los tres primeros años pueden verse con cierta independencia el uno del otro, son cursos propiamente dichos; las aventuras acaban cuando Harry regresa a Privet Drive. Sin embargo, este cuarto tiene mucha continuidad con el anterior. Y es que el recuerdo de Sirius, su padrino, no se va de la cabeza de Harry; y si el tercero terminaba con una profecía sobre el regreso de Voldemort gracias a su fiel servidor, éste nada más empezar nos revela que en efecto el siervo ha encontrado a su amo y ambos planean su regreso, el primer acto del cual se desarrolla en el mundial de Quidditch. No tengo ánimos de spoiler, así que sólo comentaré brevemente que la trama es más enrevesada de lo que estabamos acostumbrados; de hecho varios personajes que parecen ser clave resultan luego formar parte de una trama secundaria que no hace sino complicarnos la vida durante el libro. Y es que por fin he leído un libro sin película previamente vista (que se estrena en Noviembre, dicen; ganas le tengo yo a ver cómo dejan la cosa) y la verdad es que se agradece: me lo leí de un tirón (noche sin dormir incluída). Sobre el desarrollo de los personajes, decir que ya tienen 14 años, así que las hormonas empiezan a hacer que Harry se fije en las chicas; Ron se pone celoso… y hasta aquí puedo leer. La historia en sí, todo el asunto del cáliz de fuego, el torneo y tal, me parece un poco traído por los pelos. Eso del Triwizard yo me lo habría imaginado algo mucho más complicado, con pruebas mensuales o algo así, y no sólo 3. Y el final, ¡qué decir del final! Sólo una cosa: como a mí, os costará no tener el quinto a mano para poder saciar las ganas de saber más. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ Harry Potter and the Prisoner of Azkaban J.K. Rowling, 1999 Después de un fin de semana de tremenda adicción voy bastante atrasado con mis comentarios; ya voy leyendo la quinta entrega, así que más me vale ponerme al día rápido, antes de que empiece a mezclar demasiado cosas de los libros posteriores. Como con las dos partes anteriores, me enfrento al libro después de ver la película, con lo que ya me sé la trama, pero el libro está tan bien escrito que consigue que no piense en absoluto el la película mientras me dedico a la lectura. Sin embargo, al analizar críticamente el libro, me sucede como con la segunda parte: me gusta más la película. ¿Por qué? Quizá sea que no recuerdo bien la película, pero tengo la sensación de que el terror que siente Harry Potter por los dementores (¿cómo se traduce esto?) está mejor plasmado en la pantalla que en negro sobre blanco. Sí, leyendo lo que Harry experimenta comprendemos por qué tiene tal miedo, pero, al menos yo, no consigo meterme en la piel del chaval como lo hice en la sala del cine. Y eso es lo más importante de este libro, el pánico. O mejor, el control del mismo. Y es que Harry se ha enfrentado ya en dos ocasiones al malvado Voldemort, una parasitando al profesor Quirrell y otra a la encarnación de la memoria del joven Tom Riddle. Sin embargo, aun siendo consciente de que este personaje es el responsable de la muerte de sus padres, hasta ahora no hemos visto señales de un auténtico miedo. Al enterarse de su peculiar historia, aunque los trágicos sucesos le despiestan cierto temor y sobre todo rabia, no es hasta que los dementores le abren el acceso a sus propios recuerdos que Harry se da cuenta de lo que realmente sucedió y de hasta dónde llegó el poder terrorífico de Voldemort. El otro elemento del libro, conectado a éste, es el esclarecimiento de las circunstancias de la muerte de la familia Potter. Los recuerdos del propio Harry cada vez son más claros y llegamos a reconstruir lo que sucedió en los momentos más terribles y finales, pero al mismo tiempo, al investigar la relación del escapado prisionero de Azkaban (la prisión de los magos de la que los dementores son guardianes), Sirius Black, con Harry Potter, desentrañamos no sin complicaciones las historias de ciertos personajes "secundarios" que desempeñaron un papel en aquellos momentos. En este sentido, el libro es mucho más esclarecedor que la película, aunque para mi gusto se revela demasiada información de golpe (la película, al renunciar a extenderse en esto más, gana en misterio) aunque aún hay montañas de secretos por descubrir. Curiosamente, todo gira alrededor del padre de Harry, James Potter. La madre, a pesar de que sea la hermana de la tía de Harry, sigue siendo un completo misterio, y de lo poco que sabemos es que su relación se rompió precisamente por su unión con James. La fórmula mágica para librarse de los dementores es invocar un espíritu patrón (referencia a la figura protectora del padre, su capacidad para infundir seguridad y confianza) que en el caso de Harry, es nada más y nada menos que su propio padre (más explícito imposible). Y para colmo, al final del libro, Harry consigue una figura paterna, la de su padrino. Lo único que no me gusta es el apaño temporal de Hermione. En cualquier escuela, por muy mágica que sea, para solucionar la avidez académica de la muchacha seguro que se recurre primero a la programación de un horario personalizado de tutorías antes que a otorgar artefactos capaces de realizar viajes temporales. Me parece un remedio muy de calzador para hacer que Harry se salve a sí mismo, la verdad. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ Harry Potter and the Chamber of Secrets J.K. Rowling, 1998 No he podido evitar la tentación y me he leído la segunda parte inmediatamente después de acabar la primera. Y no debería haberlo hecho, porque las cosas tan seguidas facilitan las comparaciones. Ya sabemos eso de "segundas partes…" y aunque yo no diría que no es buena, si digo que no lo es tanto como la primera. Y digo más: me ha gustado más la película que el libro. La historia transcurre en el segundo año de Harry en Hogwarts, y esta vez la aventura es más siniestra: el heredero de Slytherin ha regresado y amenaza a todos los que tengan sangre impura y mientras se suceden los ataques petrificantes, Harry se sumerge en un pozo personal al preguntarse si él mismo no será tal heredero y, justo cuando él descarta la idea (Malfoy de chivo expiatorio), por las acusaciones del resto de sus compañeros. El auténtico heredero, no obstante, resulta ser Tom Marvolo Riddle, un estudiante que pasó con honores hace 50 años y que, cual Anakin Skywalker, cayó presa del lado oscuro para regresar convertido en Lord Voldemort. Y el parecido entre Voldemort y Vader no es lo único que me ha recordado a la guerra de las galaxias. De hecho Harry Potter mismo se parece tremendamente al joven Luke, desconocedor del pasado de sus padres, criado por sus tíos, pero sobre todo tan parecido al propio Tom Riddle: él también habla el idioma de las serpientes, el sombrero quería adjudicarle a la casa de Slytherin, y se menciona un pequeño parecido físico. Más adelante, Dumbledore le explica a Harry (o deja que él llegue solito a esa conclusión) que al intentar matarle y fracasar, Voldemort ha dejado parte de su esencia en Harry. Yo creo que eso en realidad esconde algo mucho más oscuro, y no me extrañaría nada descubir alguna relación de parentesco😉 Riddle regresa merced a una argucia de Lucius Malfoy, el padre de Draco, que fue seguidor de Voldemort y aún hoy sigue practicando las artes oscuras (con el evidente deseo de propiciar el regreso de su antiguo maestro): un diario de Riddle en el que él depositó mágicamente su memoria, al ser utilizado por la menor de los Weasleys, posee a ésta para reabrir de nuevo la cámara de los secretos y dejar salir al monstruo que dé caza a los de sangre impura. Y es que los malos, los del lado oscuro, además de practicar malas artes mágicas, son todos unos racistas. De los cuatro fundadores de Hogwarts, Slytherin propuso impedir el acceso a aquellos que no tuvieran sangre pura (es decir, que no tuvieran padres no magos). Creo que esto es una crítica abierta a las limitaciones elitistas (por decir algo) de ciertas escuelas de prestigio en Inglaterra (¿Eton?). El caso es que todos los que entran en la casa de Slytherin son sangres puras. Y en su equipo de Quidditch no hay chicas, creo recordar. Por supuesto, Voldemort fue Slytherin. Y Severus Snape, el profesor de pociones que tanto odia a Harry (parece ser que es un odio heredado del que tenía por su padre; Snape y el padre de Harry se insinúan como el Malfoy y Potter de la anterior generación), es el jefe de la casa. Aunque está bien que se identifique el clasismo/racismo como algo malo en el aspecto educativo, tampoco me acaba de gustar que se prejuzgue tan rápidamente a la gente. Y es que al final, por ser Slytherin, por los malos de entre ellos, todos los de la casa llevan el sambenito de malos chicos. En el libro, los niños tienen ya 12 años, así que los problemas de afirmación de la personalidad se vuelven más obvios, como Harry y su miedo a caer en el lado oscuro, o el asunto de la popularidad. Al principio Harry es tratado como un héroe cuasi-divino. Ahí tenemos al elfo doméstico que es capaz de traicionar a su familia por respeto a Harry, o al novato que sólo hace seguirle sacándole fotos. Sin embargo tenemos un personaje que representa la máxima de que la fama no lo es todo: el profesor Gilderoy Lockhart. Al final se desvela que es un puro fraude y el lector debe aprender que la fama basada en mentiras sólo consigue el desprecio de los que conocen la verdad y que la burbuja creada puede estallar fácilmente. Sin embargo, la valentía, el heroísmo auténtico, hacen que Harry sea de nuevo aclamado por todos. Toda una defensa de la popularidad por méritos que supongo vendrá bien a esos adolescentes empeñados en ser los más populares de su instituto. Y no nos olvidemos del lado afectivo. Ron parece tener cierto apego especial por Hermione, Ginny está coladita por Harry, y Percy tiene una novia (la prefecto de Ravenclaw; ya tenía yo ganas de saber si mis sospechas eran ciertas: eso de los internados mixtos es un buen invento😉. Curiosamente las tres chicas son víctimas en esta novela. ___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________ Harry Potter and the Philosopher’s stone Joanne Kathleen Rowling, 1997 No sé cuánta gente de mi edad sabrá quiénes son ‘Los Cinco’. Cuando yo tenía la edad de Harry Potter, recuerdo que leía ávidamente sus aventuras. Lamentablemente sólo tengo un libro de la colección, heredado; los demás los leí prestados de la biblioteca ambulante que visitaba todas las semanas. ¿Y por qué hablo de ‘los cinco’ si el libro que acabo de leer es el primero de los de Harry Potter? Pues porque J.K. Rowling es Enid Blyton reencarnada. Sólo encuentro dos diferencias entre ‘los cinco’ y Harry Potter y sus amigos. La primera es que mientras que aquellos disfrutaban de sus aventuras en sus vacaciones, a H.P. y cia. les sucede lo contrario, las aventuras les ocurren en su periodo de clases. ¿Y esto es una diferencia digna de mencionar? Pues sí (que si no, no lo haría) porque la principal diferencia es precisamente la educación que reciben. Un alemán conocido mío, que trabaja (y por tanto vive) en la universidad de Cambridge, una vez me dijo que si quería entender cómo funciona el sistema educativo inglés, lo mejor que podía hacer era leer a Harry Potter. No es por tanto por ahí por donde encontramos la diferencia, pues, sino en las materias que se imparten. Y es que Hogwarts es la mejor y más famosa escuela de magia y hechicería. No es de extrañar por tanto que a un grupo de niños les sucedan cosas fantásticas en su internado. Por supuesto, no cualquiera puede entrar en Hogwarts. Para ello tienes que, en primer lugar, tener habilidades mágicas. Y en segundo lugar, que ellos te notifiquen que has sido seleccionado. Por eso cuando Harry Potter empieza a recibir cartas, sus tíos estallan de rabia. ¿No se han esforzado en evitar que Harry tenga cualquier contacto con esos extraños, que desconozca su propia naturaleza e historia? Por mucho que se empeñen, unos meros ‘muggles’ no pueden hacer nada frente a las fuerzas mágicas (y no mágicas) que se han dispuesto darle a Harry, por fin, aquello que por derecho merece. No seguiré contando la historia, porque total todos la conocéis ya, que entre libros y películas poca gente queda que no sepa de Harry Potter. En cambio diré que me encanta cómo está escrita la historia, con frases breves, sencillas. Una delicia para leer, vamos, especialmente si eres un chaval al que las frases que ocupan más de dos lineas le pierden. Y más cosas positivas para los jóvenes: el sentido del compañerismo (los castigos no sólo afectan al individuo, sino al conjunto de la casa a la que pertenecen, lo mismo que sucede con los premios), la aventura de aprender (aunque es fácil ver la aventura en la clase de transmutación y no tanto en la de matemáticas), los profesores como hérores (y villanos) y muchas otras más. Y los personajes son geniales. Harry, de niño marginado a héroe, podemos ver cómo su personalidad cambia en consecuencia, de tímido y retraído a valiente y orgulloso. También vemos que tiene un trasfondo que desarrollar en esta y siguientes historias: quiénes y cómo eran sus padres, qué sucedió realmente, por qué él sobrevivió, cuál es su destino. Pero los demás no se quedan a la zaga. Draco Malfoy, clasista y sin escrúpulos, como sus padres. En él podemos ver el efecto inmenso de una mala educación paternal, cómo aún siendo tan pequeños asimilan las ideologías que flotan en su ambiente como si de verdad reflejaran el único modo correcto de ver el mundo. Hermione nos demuestra que el individuo y su voluntad son lo único que cuentan, sin importar el abolengo familiar. También, de paso, nos sirve para ver la triste soledad de los considerados sabelotodo y que cuando se vence al repipi encontramos detrás a una maravillosa persona. Ron Weasley simboliza las humillaciones que tiene que pasar el que proviene de un extracto social más bajo y pobre al tiempo que tiene que vencer la lucha existencial por un lugar propio en una familia numerosa. Y es que estos niños no sólo son magos, sino que empiezan a ser adolescentes, y la afirmación de la personalidad, el encontrar al individuo a través de sus relaciones con sus amigos, saberse importantes por algo y para alguien, queridos al fin y al cabo, es lo más importante. Los profesores también desempeñan roles semejantes, aunque no entraré en detallarlos. Os lo dejo para los que leais el libro, o veais la película. Y es que la película, aunque omite o cambia algo del libro, refleja perfectamente lo esencial, especialmente las personalidades de los protagonistas. Hace poco comentaba por ahí que conocía pocos casos en que libro y película salieran ambos bien parados. Éste es sin duda alguna uno de ellos, como me ha demostrado el hecho de que leer el libro después de haber visto dos veces la película no me ha influido en absoluto para dejarme atrapar en las aventuras de estos niños aprendices de brujo. Eso sí, Hermione está mil veces mejor en inglés que doblada, pero ése es otro asunto…

Publicado 16 octubre, 2005 por blackdragoncave en Libros

2 Respuestas a “>>Libros 1>>

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