>>libros 2 >>   Leave a comment

Mostly Harmless
Douglas Adams, 1992

Quinta y última parte de la saga. Y muy buena. Aunque el tono decae en el tercer y cuarto libros, el quinto es un esfuerzo por mantener alto el listón. Quizá por eso tardó tanto en salir. He leído por ahí que Adams quería hacer un sexto pero que no pudo ser. Y en el fondo me alegro, porque así el final es definitivo como parece.

En el cuarto aparece Fenchurch, ya sabéis, la novia de Arthur. Se ve que no es un personaje con tirón y hay que deshacerse de él como en la peor de las "soap operas" así que… voilá, van de viaje y simplemente desaparece. La explicación tiene su punto: eso pasa por ser de la zona galáctica de la Tierra.

Como es de esperar, esto deprime definitivamente al pobre de Arthur, así que se convierte en una especie de peregrino galáctico buscando respuestas filosóficas a preguntas que no sabe formular. Al final, cansado de buscar planetas como la Tierra termina por aceptar su destino y se queda en el último sitio en que cae haciendo lo que sabe hacer mejor (y no digo más para que veáis que no soy tan spoiler como parece).

Por su parte, Ford descubre que algo siniestro se cuece en la editorial de la Guía.

Y como Arthur está sólo, reaparece Trillian, además por duplicado y una de ellas con paquete de recuerdo para Arthur.

No digo más, leédlo. En serio, merece la pena. Muy buenas situaciones cómicas y, para colmo, hay ratos que te hacen pensar. Después de leer toda la Guía, creo distinguir de dónde sacó la inspiración Terry Pratchett.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

So long, and thanks for all the fish
Douglas Adams, 1984

Cuarta entrega de la trilogía, y es un romance: Arthur Dent llega a la Tierra, que recordemos había sido destruída, y como no media ningún viaje temporal, esta situación es de lo más extraña. Aún sufriendo los efectos del shock, es recogido en la autopista y en el asiento trasero del coche que le recoge descubre a una sedada Fenny (Fenchurch), de la que se enamora inmediatamente.

El resto del libro es la historia de cómo Arthur regresa a su vida normal al tiempo que busca encontrarse de nuevo con su amor. Casualidades de la vida, lo consigue (y varias veces) y los lectores que no gusten de escenas tórridas, pueden saltarse estas líneas y pasar al final, que aparece Marvin.

Fenchurch y Arthur tienen en común ser unos bichos raros. Mientras que el resto del mundo cree que las naves Vogon anunciando el fin del mundo fueron alucinaciones colectivas provocadas por alucinógenos suministrados por la CIA, ellos son los únicos que no piensan así, aunque por diferentes motivos.

Y a los dos les preocupa qué ha pasado con los delfines, así que se ponen a averiguarlo, y para ello viajan a la muy peculiar casa de Wonko el Cuerdo en California, donde descubren que los delfines se marcharon antes de que llegaran los Vogons y el planeta en que viven es una campaña suya para salvar a la humanidad.

Quid pro quo

Mientras tanto, Ford Prefect descubre para su asombro que su entrada sobre la Tierra no solo no es borrada en la última actualización, sino que es expandida. Eso sólo puede significar que el planeta sigue estando ahí, y allá que pone rumbo, gastando una broma telefónica por el camino.

¿Y Marvin? ¿Qué es de él? Pues después de haber vivido 37 veces la duración del universo, está que se cae en pedazos peregrinando hasta el mensaje que el creador dejó al universo después de crearlo. Ahí se lo encuentran Arthur y Fenchurch, que han salido de la Tierra junto con Ford, y le acompañan hasta el final.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

The Restaurant at the End of the Universe
Douglas Adams, 1980

La Guía del Autoestopista Galáctico se gestó inicialmente como una serie para la BBC Radio. El primer libro es el resultado de expandir los 4 primeros capítulos, manteniendo su orden. The Restaurant at the End of the Universe es una compresión (con abundantes alteraciones) de los capítulos 7, 8, 9, 10, 11, 12, 5 y 6, en ese orden. Los acontecimientos, por ello, se desarrollan a mayor velocidad, lo que contribuye a aumentar el surrealismo del conjunto. Al caos narrativo también contribuye el hecho de que los personajes apenas pasan todos juntos unos pocos capítulos, en concreto el tiempo que pasan en Milliways, el restaurante en el fin del universo.

Esta vez no quiero destripar nada y sólo comentaré una cosa: ¡el hombre detrás del poder de toda la galaxia es Berkeley! XDD
"How can I tell that the past isn’t a fiction designed to account for the discrepancy between my immediate physical sensations and my state of mind?"

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

The Hitch Hiker’s Guide to the Galaxy
Douglas Adams, 1979

Don’t panic.

Esa es la advertencia escrita en las tapas de la Guía del Autoestopista Galáctico, la más difundida fuente de conocimiento de la Galaxia. No es que todo lo que diga sea cierto ni que tenga toda la información del mundo, pero sí que tiene todo lo que uno necesita saber si va a recorrer el espacio haciendo dedo. De la Tierra dice que es inofensiva (harmless), aunque tras 15 años atrapado en ella, Ford Prefect ha modificado la entrada en la edición revisada de la guía (mostly harmless). Por supuesto, saber que eso es todo lo que quedará para la posteridad con respecto a la Tierra tras su reciente destrucción no reconforta demasiado a Arthur Dent, amigo de Ford y que, exceptuando el hecho de haber sido salvado por él de una muerte segura, no está teniendo el mejor Jueves de su vida.

Descubrir que la respuesta al misterio de la Vida, el Universo, a Todo a fin de cuentas, es 42 tampoco resulta excesivamente reconfortante, sobre todo si poco después descubres que tu planeta era un vasto ordenador diseñado para encontrar la pregunta para dicha respuesta (y que ha sido destruido 5 minutos antes de completar su tarea).

Sí, he destripado la mayor parte de la Guía, pero ¿quién no sabía ya estas cosas? De hecho yo mismo sabía la respuesta a todo desde hace siglos y hasta ahora no había podido hincarle el diente al libro para averiguar cuál era la pregunta… ¡y me quedo con las ganas!🙂

Que ésta sea una historia de culto tiene sobrados motivos. Es original, es hilarante por momentos, surrealista más que fantástica y toda la ciencia que puedas encontrar en ella es pura ficción. En ella conocerás por qué el traductor de altavista se llama como se llama, sabrás quién era Trillian antes de ser un programa de mensajería instantánea y quizá aún más importante, verás cómo la wikipedia es la combianción perfecta entre la filosofía de la Guía y los conocimientos de la Enciclopedia Galáctica.

Nos vemos en el restaurante en el fin del universo.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

El Último Catón
Matilde Asensi, 2001

No vuelvo a leer otro libro de Asensi. Salvo que me lo regalen, claro, que un compromiso es un compromiso y yo soy hombre de palabra. Aunque he de admitir que es mejor que ‘Iacobus’, encuentro que está por debajo de ‘Ángeles y Demonios’. A buen lector, pocas palabras bastan.

Igual que éste de Dan Brown, la trama involucra al Vaticano. Y sí, también nos metemos en los famosos archivos secretos. En ellos conocemos a la doctora Ottavia Salina, monja y paleógrafa. Según avance la novela, veremos que la protagonista no es que destaque precisamente por lo monjil y, lo que es peor, menos aún por paleógrafa.

¿Qué nos lleva a conocer a esta mujer? ¿Se han encontrado unos preciadísimos manuscritos? ¿Tenemos acaso una intrigante conspiración vaticana por ocultar evangelios secretísimos? ¡Qué va! Nada de eso. Lo que tenemos es un muerto con la palabra griega Stauros marcada en el cuerpo, así como otras 7 cruces de distintos estilos. Evidentemente, a la persona a la que acudimos es a una monja experta en traducir textos antiguos. Claro, claro.

Lo mejor de todo viene cuando esta mujer, después de demostrar que pese a trabajar con documentos de los siglos I-III en raras ocasiones, más frecuentemente del IV en adelante, desconoce completamente las técnicas "básicas" para copiar y digitalizar documentos. ¡Ajá! ¿Así que sí que había documentos antiguos implicados, eh? Pues sí, efectivamente, hay un manuscrito bizantino que traducir. Pero eso no lo sabían al principio. Nadie sospechaba que iban a necesitar a una traductora cuando aparece el muerto. Sólo sabían que alguien estaba robando ligna crucis (reliquias de la supuesta cruz de cristo) y que ese alguien llevaba la palabra cruz escarificada junto con otras 7 cruces. Yo, de ser el capitán Glauser-Röist o el monseñor encargado del asunto, habría llamado a Robert Langdon, que para eso es experto en simbología oculta😉

A lo que iba, que cuando aparece por fin un texto que justifique el papel de Ottavia, con él aparece otro paleógrafo/arqueólogo/sabelotodo. ¿Era necesario? No. Pero un buen fichaje, sin duda. Guaperas y eficiente. La que sobra es la monja. Es como fichar a Beckham, no es un maravilloso jugador, pero aporta carisma y márketing al equipo. Y si falla, tenemos otro de backup de similar mediocridad, pero menos resultón.

A todo esto nos han dado las 300 páginas y no ha habido nada de acción (todo lo más circular por Roma en un Alfa Romeo, que reconozco que tiene sus riesgos). El manuscrito resulta ser una especie de cuaderno de bitácora de una sociedad secreta, los amantes de la cruz, que fue creada para velar por la seguridad de la reliquia encontrada por la madre de Constantino, Elena. ¡Y menuda sociedad!. Sobreviven caídas de Imperios, invasiones sarracenas, cruzadas cristianas, ordenes militares… Catón tras Catón (que este es el nombre adoptado por los jefes) la sociedad salva la reliquia, aunque poco a poco le van faltando más y más astillas. (Tantas que si juntásemos todas, como los staurofilakes estos pretenden, no montaríamos una sino varias, muchas cruces. Pero eso no es del libro, sino culturilla reformista. Sigamos.) El relato se interrumpe cuando esta sociedad decide retirarse del mundanal ruïdo y convertirse en secta oculta para cuyo ingreso es necesario superar una serie de pruebas iniciáticas.

Y a ello que se ponen. Me salto toda la parte "interesante" y paso directamente a destripar el final: ¿Gigantescas cavernas subterráneas en Etiopía? ¡Al final resulta que estamos en un libro de Julio Verne! ¿Seres humanos con sentidos hiperdesarrollados? ¿Sociedad perfecta, autosostenida, en paz y armonía? ¿Que los dos tortolitos vuelven al mundo real y no les pasa nada?

¡Vamos hombre!

De verdad que no comprendo cómo este libro ha tenido el éxito que ha tenido. En serio. Ni la trama es original, ni mucho menos dinámica. Las descripciones siguen siendo paupérrimas, los personajes no son en absoluto creíbles y encima el final es totalmente fantasioso. Sinceramente, prefiero los delirios de Dan Brown con la antimateria.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Night Watch
Terry Pratchett, 2002

Me va a doler poner este libro en la categoría de Fantasía. Vale, sí, estamos en un planeta plano que va a lomos de elefantes que se pasean por la concha de una gigantesca tortuga. Y también hay magos, enanos, trolls, un viaje temporal y "fray escoba". Pero aún así esta es una de las novelas más realistas que Terry Pratchett haya podido parir. Tanto que no sentimos estar en una parodia del mundo real, sino en un fiel reflejo del mismo. De hecho, si no fuese porque la acción ocurre en una paradoja temporal, en la parte fundamental de la trama no encontraríamos ningún elemento de fantasía. De hecho quizá podría considerarse esto un relato de ciencia ficción, en plan Time Cop.

En The Fifth Elephant Sam Vimes se entera de que va a ser padre y ya ha llegado el día. Es un día importante; hace 30 años de la muerte de John Keel, el poli del que aprendió a ser un poli. Vestido de gala, lilas en el pecho, va a la jefatura de policía para enterarse de que han matado a otro compañero. Cuando consiguen localizar al culpable, Sam se lanza a la persución que le lleva a atravesar con Carcer, el asesino, la cúpula de la biblioteca de la Universidad justo cuando el rayo que accionó el reloj que paró el tiempo (Thief of Time) cae en otro lugar de Ankh-Morpork.

Cuando se despieta, lo hace en un tiempo pasado; hace 30 años. Nadie le reconoce, hace 30 años no existía Sir Samuel Vimes. ¿Quién es este extraño? John Keel, dice. Pero hace 30 años sí que había un John Keel, igual que también había un Sam Vimes. Pero ahora John Keel ya no existe, Carcer le ha asesinado. ¿Quién le va a enseñar al joven Vimes a ser un policía?

Y hasta aquí la fantasía. Ahora estamos en el viejo Ankh-Morpork, donde el Patricio es un déspota loco; la guardia, un auténtico desastre; y el pueblo vive oprimido. Toque de queda, policía secreta, ley marcial. La revolución se huele en el aire, que trae fragancia de lilas.

¿Habeis leido "Los Miserables"? Pues ya podeis imaginar qué es lo que pasa ahora. El Ankh bien pudiera ser el Sena y en Treacle Mine Road asistiremos al nacimiento de la Comuna de París (Verdad, Libertad, Justicia, Amor a un precio razonable, y un huevo duro). El malo no es el poli, sino el criminal (cuyo primer crimen también resulta ser haber robado una barra de pan; haber matado al dueño de la panadería parece no contar como delito para Carcer), aunque según avanza la historia, vemos cómo Carcer pasa a formar parte del corrupto sistema y Vimes es el que se rebela, así que la "Ley" invierte los roles que la "Justicia" asigna a los personajes.

Tortura, ideales rotos, camaradas muertos. En un mundo podrido sólo tu conciencia evita que la bestia se apodere de tí. Tú eres quien tiene que poner las normas éticas. Esta es la lección más importante que el joven Sam tiene que aprender. Y nadie mejor para enseñársela que él mismo.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

The Science of Discworld
Terry Pratchett, Ian Stewart, Jack Cohen; 1999, 2002

Ian Stewart, matemático, y Jack Cohen, biólogo, son un tandem de divulgadores científicos. Como casi cualquier SF (science freak) que conozco, estos dos también están enganchados a ese universo paralelo que es Discworld. Y como Terry Pratchett, como casi cualquier escritor de Fantasía/SF (science fiction), es también un SF (science freak). (Espero que me perdonéis este absurdo juego de iniciales, pero es que de verdad creo que las dos cosas se relacionan: ciencia ficción y ciencia real tienen una relación de atracción más que gravitatoria, yo diría que nuclear fuerte. Vale, dejémoslo en electromagnética entre cargas opuestas.) Por lo tanto, era inevitable que entre todos escribieran un libro sobre las semejanzas y diferencias entre Mundodisco y el mundo real.

Y bastante bien escrito, todo hay que decirlo. Vale, ya sé que no todo el mundo estará de acuerdo, especialmente los críticos literarios o los puristas científicos. Yo que pretendo ser un híbrido de ambas cosas entiendo que es difícil conjugar las dos facetas y por lo tanto valoro lo obtenido por lo que es: un intento de popularizar la ciencia más contemporánea sin hacerla demasiado complicada y una novela elaborada de modo que de pie para la divulgación científica.

La idea es que Terry Pratchett escribe una mini novela, protagonizada por los magos (los anti-científicos de Discworld), en la que Ponder Stibbons, en su búsqueda de la composición mágica elemental (física de partículas) construye un reactor "nuclear" en la pista de squash de la universidad. Los niveles de magia liberada llegan a tal extremo que un remedo de Big Bang es creado como sumidero. Y así tenemos cómo los magos crean un nuevo universo, Roundworld, en el que no hay signos de magia por ninguna parte (ni de tortugas, para el caso). Ian Stewart y Jack Cohen se sirven de la creación de este nuevo mundo y las observación que los hechiceros hacen de él para contarnos cómo funciona el mundo real.

A mí la idea de que en un mundo alternativo y totalmente ficticio se cree un nuevo universo que curiosamente se parece al mundo real me parece una idea estupenda para hacer divulgación, puesto que puedes comparar cómo suceden las cosas en ambos mundos, la dura realidad, a veces incoherente, siempre desprovista de finalidad, y la ficción, siempre coherente y controlada por el imperativo narrativo. Y esto es precisamente lo que podemos obtener de éste libro. Esperar una buena historia de Discworld sería estúpido porque la ciencia del mundo real siempre se interpondría en la narración, y esperar una rigurosa divulgación…. bueno, tampoco puedes esperar ésto; al fin y al cabo de lo que estás hablando es de cómo funciona un mundo "real" creado dentro de un mundo literario de fantasía.

Una de las primeras cosas que los divulgadores nos cuentan es cómo el aprendizaje humano es una sucesión de mentiras sustituidas por otras mentiras, cada vez más elaboradas. La ciencia puede haber descubierto que Newton no pilló del todo bien la idea de la gravitación y que en realidad lo que ocurre es que la masa deforma el espacio tiempo, pero a pesar de eso seguimos enseñando y aprendiendo primero las ideas de Newton como si fuesen verdad. Y esto es lo que ellos terminan haciendo, la verdad. Reconocen que esto de las mentiras-para-niños es el resultado de una simplificación exagerada, pero como su ámbito es tan ambicioso, no pueden evitar caer en ello una y otra vez.

Por supuesto, no es el mejor libro de divulgación, ni lo recomendaría a nadie que quiera aprender en serio sobre ciencia moderna, pero a veces es divertido leer sobre las últimas teorías científicas y sus circunstancias con un tono irónico y he de reconocer que el espectro cubierto (desde epistemología hasta evolución cultural pasando por sistemas autoorganizados, caos determinista y, no puedo evitar mencionarlo, recursividad lógica en algoritmos evolutivos) no es facil de encontrar en un solo libro. Al menos no uno de bolsillo. De bolsillo de verdad.

Y la historia es buena. Ya digo que es algo original lo de imaginarse a los hechiceros haciendo de físicos de partículas recreando un Big Bang, pero el leer la historia intercalada con las explicaciones científicas no le sienta bien. De hecho, y he probado a hacerlo, cuando lees varios capítulos seguidos, la novela pasa a primer plano y empiezas a lamentar que Terry no haya ido más lejos en solitario; cualquiera puede imaginarse a Ponder intentando explicar a Ridcully et al. lo que Ian y Jack cuentan, convenientemente satirizado. También hay sitio de sobra para aventuras y desventuras de Rincewind mientras recorre virtualmente Roundworld. Quizá juntando con lo que ya hay de las secuelas de la ciencia de mundodisco, tampoco le costaría tanto a Pratchett sacar nuevos libros totalmente novelados y la editorial seguro que no le diría que no, que venderlos los vendería igual. Al menos yo los compraría.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

The Truth
Terry Pratchett, 2000

To tell you The Truth, esta es una de las mejores de Discworld, sin lugar a dudas.

Las novelas que se desarrollan en Ankh-Morpork son parodias de fantasía de lo que sucede en ciudades modernas. A veces no tengo claro si A.M. es N.Y. o Londres. De hecho creo que empezó siendo un Londres "medieval", con un apestoso río, mugre por todas partes y cierta tendencia a arder por los cuatro costados, pero conforme ha ido avanzando la serie veo más y más cosas que generalmente identificamos con Nueva York, como el marcado carácter cosmopolita (cierto que Londres también lo es), el hecho de ser el centro del mundo mundial, su departamento de policía…

Una cosa que tienen en común Nueva York y Londres es un ‘Times’. El de Londres es simplemente  y la version neoyorkina es el . Aquí os presento:

 

¿Por qué no había periódico hasta ahora? No es que la imprenta no se hubiese inventado, qué va. Lo que pasa es que los magos, que ya bastantes problemas tienen almacenando magia escrita a mano, temían por un lado lo que podría ocurrir al hacerse cientos y cientos de copias de un conjuro, y por otro lado que las letras de la imprenta retuviesen la magia del conjuro impreso y que, al ser luego utilizadas para imprimir otra cosa, esa nueva cosa retuviese a su vez algo de la magia. Es que la magia es lo que tiene, que tiende a fugarse más que "el Lute".

Pero un grupo de enanos ha descubierto cómo convertir el plomo en oro y esta vez el archicanciller es un hombre más práctico. Mientras no se imprima magia, no problemo, y de paso nos ahorramos las tremendas facturas del gremio de grabadores, que son los que se dedicaban a esto de copiar e imprimir cosas. Vetinari por su parte tampoco tiene ninguna objeción, una vez comprobado que el lugar físico donde se asienta el negocio editorial no está situado en una fisura particularmente sensible de la realidad.

Y así, con el visto bueno de las autoridades, nace el primer periódico. Y cuando hay un periódico, es porque hay periodistas. Y si hay periodistas, hay stress, hay "breaking news", hay enredos amorosos, hay conspiraciones, hay policías que ocultan la verdad…. ¡y todo eso y más sucede en Ankh-Morpork!

No quiero destriparle el placer a nadie, así que sólo diré que el libro está repleto de acción, intriga y dolores de barriga de tanto reir. Supongo que los ‘gags’, por ser parodias de cosas cada vez más recientes, se entienden mejor. Así, todo el mundo verá en Mr Pin y Mr Tulip a Jules y Vincent de Pulp Fiction; William de Worde es Robert Redford en no me acuerdo qué película de periodistas…. y no sigo porque decía que no quiero destriparle el placer a nadie, y además para eso está el The Annotated Pratchett File.

Sólo comentar el tema subyacente a lo largo del libro: la verdad, la libertad de expresión/prensa, el cuarto poder.

El lema familiar de los de Worde es "la palabra justa". Siendo como son una familia de aristócratas, aquí se hace referencia a que el uso de las palabras adecuadas en el momento adecuado (y con el tono apropiado) tienen más poder que muchos actos (violentos). No hace falta ser un matón cuando puedes decirle a un matón que haga el trabajo sucio por tí; mejor aún, convencer a otros de que digan a sus matones lo que tú quieres que hagan… y que queden convencidos de que lo hacen por su propio interés. La palabra como instrumento manipulador. "Una mentira dará la vuelta al mundo antes de que la verdad se ponga las botas"

"La verdad os hará libres". Así pretende rezar el lema del periódico (lo que pasa es que los errores de imprenta se ceban graciosamente en él) y ésta es la filosofía vital de William. Ambos aforismos son ciertos, lamentablemente. Y digo lamentablemente porque la gente prefiere creer una rápida mentira antes que enfrentarse a la dura verdad. Esos desayunos en la pensión cuando los vecinos prefieren creer las historias de CMOT Dibbler para el Inquirer son tan realistas que duelen, sea uno periodista o científico. Y no sólo es eso, sino que además la verdad, así, dicha a la cara, ofende, así que impresa y leída por muchos, ofende a muchos. Un panfleto lleno de mentiras es inofensivo, no puede movilizar las conciencias de nadie; antes al contrario, sirve como instrumento apaciguador.

Pero un periódico en el que todo el mundo puede leer qué hay detrás de la farsa representada por los políticos y demás fuerzas vivas llama a gritos a la censura. La policía no quiere que interfieran en sus investigaciones, los políticos no quieren que se cite lo que dicen (o peor, lo que de verdad piensan). No hay problema en que cada uno piense lo que quiera, sobre todo porque así, cada uno por su cuenta o haciendo caso a rumores que corren de boca en boca, la verdad queda suficientemente oculta. Pero en negro sobre blanco la verdad resalta tanto que deslumbra y no es plan de que la gente empiece a liberar sus conciencias.

Pero ahí llegamos a un problema. La gente cree cualquier cosa que esté escrita. "Si no fuese verdad, no les dejarían publicarlo". Precisamente por esa capacidad que tiene la letra impresa en lo que respecta a la credibilidad, se genera un dilema ético. Sólo puedes decir la verdad porque lo que digas será tomado como verdad. Alguien con los escrúpulos suficientes entenderá esto y se preocupará por decir sólo hechos o especulaciones razonables. Sin embargo, alguien sin tantos escrúpulos puede usar la credibilidad del medio para difundir mentiras como verdades. Y de eso ya se dan cuenta al final del libro todos, desde Vetinari hasta el último jefe de gremio. La prensa es una nueva herramienta de poder y el que la controle controlará las mentes de las masas.

¿Cómo se las apaña Terry Pratchett para hacer libros tan tremendamente profundos y a la vez tan hilarantes? Cosas de la ironía, supongo.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Los Cazadores de Mamuts
Jean M. Auel, 1985

3er libro de la saga "Los Hijos de la Tierra". En él, Auel nos cuenta cómo Ayla se integra en una población Mamutoi. Su amante recién descubierto, Jondalar, le ayuda en la integración pero desde el principio está claro que aunque Ayla se adapte a vivir con los cazadores de mamuts, él es de otra tribu a la que desea volver cada vez más. Conforme la joven se va haciendo la estrella del Campamento del León, la carga de la convivencia y los malentendidos separarán a la pareja, sobre todo desde que en la misma noche en que se celebra su ingreso en la tribu, Ayla decide compartir pieles con Ranec, el morenazo. No sé que tendrán los mulatos, sea el exotismo, sea otra cosa, pero el tallador de marfil donde va triunfa, igual que el rubiales cuando decide posar los ojos en otra que no sea Ayla.

Así que así nos pasamos casi la mitad del libro, peleados y sin dirigirse la palabra aguantando encerrados en una cabaña. Claustrofóbico, la verdad. Al final, lo que se veía venir desde que te lees la contraportada: Ayla se las pira en cuanto Jondalar decide usar la boca para otra cosa que besar pezones.

Entremezclada con la novela rosa tenemos una profundización en las culturas cromagnon de cazadores-recolectores; descubrimos el arte en la talla de hueso y marfil para esculturas, la decoración de la ropa (sí, moda ya había en aquella época, y por las descripciones de los personajes, también modelos😉, la música, la joyería… También hay algo para los que no gusten de visitar museos sino ver retransmisiones deportivas: como los neandertales, también los Mamutoi se reunen (estos cada año) y celebran toda clase de competiciones, apuestas incluidas.

Vale, ya he comentado el libro. Ahora algo que me va rondando la cabeza desde que me leí éste y el anterior: ¿qué habría sido de mí si me hubiese leído estos libros cuando yo era más joven que los mozos protagonistas? ¿Habría soportado las descripciones eróticas sin polucionarme entero? ¿Me habría vuelto hippie? ¿Alguien comentará algo esta vez?

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Un viejo que leía novelas de amor
Luís Sepúlveda, 1989

Antonio José Bolívar Proaño es un viejo colono ecuatoriano que tras pasar varias decenas en la selva la conoce tan bien como los indios shuara, más conocidos por el nombre que les pusieron los españoles, los jíbaros. De la selva coge sólo lo que necesita para vivir ese día y el tiempo que tiene libre lo dedica a leer, despacio pero minuciosamente, reflexionando cada frase leída, las dos novelas de amor que el dentista le trae cada seis meses.

Cuando él llegó a El Idilio sólo había selva. Ahora hay un pequeño poblado que sirve de base para las explotaciones de un número de colonos y buscadores de oro.

El mismo día que el Sucre, el barquichuelo que se lleva las bananas y el café y les lleva el tabaco y el aguardiente y el esperado por todos dentista, aparece una canoa de indios que les traen el cadáver de un furtivo. El alcalde no duda un momento de la autoría de la muerte: las malas bestias de los jíbaros, pero el viejo se le encara y le demuestra que el maldito ha sido víctima de una tigrilla rabiosa de venganza por la muerte inútil de sus cuatro cachorrillos a manos de ese cretino.

No va a ser el único cadáver que aparezca, así que tras darse cuenta de que la hembra no parará hasta acabar de ajustar cuentas, al viejo le toca unirse a la fuerza a una expedición organizada por el seboso alcalde para dar caza al animal.

‘Un viejo que leía novelas de amor’ es un libro, que llamo novela porque no es un cuento, que me ha impresionado muy agradablemente. En muy poquitas páginas el autor se las apaña para contarnos una historia que parece de aventuras pero en la que al mismo tiempo descubrimos que la sabiduría del viejo, incapaz de imaginarse Venecia y maravillado por la palabra góndola, pero a cambio conocedor de la selva y que vive en paz consigo mismo, es más útil y más humana que toda la instrucción acumulada por la corrupta Babosa, como llaman al alcalde. A través de los recuerdos del viejo descubrimos la historia de los asentamientos colonos perdidos en la selva, de gentes que aún hoy se lanzan a la aventura convencidos por las promesas de sus gobiernos (tierras, quizá riquezas), y que son diezmados por los rigores del clima, las enfermedades y las alimañas. Pero también encontramos las historias de aquellos que buscan oro, de los americanos de las empresas petroleras que se dedican a la caza furtiva, de los otros gringos que vienen equipados con cámaras en lugar de rifles pero con la misma educación y respeto (ninguno) por los objetos que retratan sin siquiera pedirles permiso.

Y sobre todo, en el libro encontramos la sensibilidad del viejo, su relación con la selva y los indígenas (es como ellos pero no es uno de ellos) y comprendemos que este mundo sería distinto si todos los que van a la selva tuviesen su filosofía. Y no es caer en el tópico ecologista/proteccionista del "indio bueno", sino más bien entender que al fin y al cabo su modo de vida les permite sobrevivir en un ambiente hostil. Los que no se adaptan, mueren. La única otra alternativa es la de la arrogancia: destruir la selva y llevar el desierto.

___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

La Guerra Civil Española
Paul Preston, 1989, 1996, 2003.

La Guerra Civil, por todos es conocido, en su día despertó un gran interés en el mundo entero. George Orwell y Ernest Hemingway contaron su visión y experiencias; otros muchos periodistas y fotógrafos relataron lo que sucedió. Ocurre que, por la propia naturaleza de las guerras, pero especialmente por el esfuerzo propagandista de ambos bandos, especialmente el mantenido durante la dictadura posterior, hasta no hace mucho tiempo la gente de fuera podía estar mejor informada sobre acontecimientos tan trágicos y relevantes para nuestra historia que los propios españoles. En mi opinión, es más posible encontrar la verdad de lo ocurrido en España en lo que nos cuentan los de fuera que los de dentro. Lamentablemente, es todavía inevitable el que se clasifique a los historiadores patrios en franquistas o rojos. Al contrario de lo que ocurre en España, en el resto del mundo no se ha parado de estudiar lo ocurrido y, aunque las objetividad total es imposible de alcanzar, creo que el grado de objetividad que un estudio extranjero puede alcanzar hoy día es muy superior al nivel alcanzado por los historiadores españoles.

Supongo que es por esto que Paul Preston ha alcanzado cierta fama como uno de los mejores historiadores hispanistas contemporáneos. Ha publicado numerosos libros sobre la contienda, la dictadura y la transición a la democracia, entre ellos sendas biografías del general Franco y el rey don Juan Carlos. Saber que él era el autor del libro me animó a comprarlo; siempre soy muy reticente a comprar algo sobre política española contemporánea, que más que ensayo histórico las más de las veces te tienes que tragar propaganda por decirlo de una manera suave.

El libro es un gran ensayo político sobre la Guerra Civil, centrándose en analizar los problemas que sufría España desde el siglo XIX y ver cuáles fueron las lineas de acción de las diversas facciones políticas a lo largo del tiempo. De hecho al menos un tercio del libro, si no la mitad, se dedica al análisis de la política republicana a la luz de lo acontecido después. El que vaya buscando un ensayo de corte militar saldrá decepcionado: las batallas más importantes se mencionan, pero no se detallan sus aspectos tácticos. El autor no cree que el curso de la guerra estuviese determinado tácticamente más allá de la decisión de Franco de alargar la contienda para lograr estabilizar los territorios rebeldes, sobre todo debido a la supremacía militar que le daba el contar con la ayuda de Mussolini y Hitler. Así sobre las batallas del Jarama, Brunete o del Ebro, apenas leemos un par de páginas, mientras que muchas más ocupan asuntos como la división interna en el bando republicano o la "franquización" de los rebeldes.

En mi opinión es un muy buen ensayo, centrado en las ideologías y motivaciones de cada grupo en cada bando, que ayuda a comprender por qué algo tan desastroso llegó a ocurrir, por qué la reacción de las potencias europeas fue como fue y, sobre todo, revela la tremenda complejidad de la política de la segunda república, que va mucho más allá de lo que se pintó después (que ni todos los republicanos eran de izquierdas, ni todos los de izquierdas eran rojos, por mentar la simplificación más extendida hoy día, aún a pesar de que este año hagan 30 de la muerte de Franco; y es que no sólo a los franquistas les venía bien esta idea), y vemos cómo es la radicalización de la misma la que genera el conflicto y que éste sólo consigue polarizar aún más a la sociedad.

Como aspectos negativos de este ensayo, su falta de profundidad en ciertos asuntos, pero sobre todo la falta de citas bibliográficas insertadas en el texto (aunque tiene un capítulo final dedicado exclusivamente a pormenorizar lecturas adicionales que abundan en determinadas lineas). Supongo que ambas cosas sean sacrificios en aras de lograr una mayor sencillez y claridad, y eso es algo que merece la pena resaltar: este libro no necesita una licenciatura en historia para ser leído y es por ello que lo recomiendo a todo el mundo.

Publicado 16 octubre, 2005 por blackdragoncave en Libros

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: